Desde Sa Cultural hoy quiero hablaros de un cuento peculiar, tanto por el extraordinario texto como por las sorprendentes ilustraciones. Hoy la escritora e ilustradora Sonja Wimmer nos regala una asombrosa historia con unos llamativos dibujos llenos de color y pura vida ¡A mi me parece que los personajes me hablan! ¡Estan vivitos y coleando!
Cuenta la historia que en un tranquilo, perdido y aburrido pueblo de un país de no se sabe dónde, un sombrerero apareció sin previo aviso y de repente ¡Ya ves tú qué poca vergüenza! ¡Sin avisar! ¡Sin ni siquiera poner un anuncio! ¡Qué menos digo yo!
Pues plantó en la plaza de dicho pueblo su pequeña sombrerería. Los vecinos miraban con desconfianza al recién llegado ¡Eso siempre ocurre! ¡Nos dan miedo los extraños!
Mantenían la distancia y miraban de reojo la tienda. Sospechaban de todo lo que pudiese amenazar la tranquila rutina de la comunidad. Curiosamente el primero que se atrevió a entrar en la tienda fue Miguelito Miedoso, nunca hablaba con nadie y hacía grandes esfuerzos por pasar desapercibido. Todos se quedaron asombrados, esperaron con impaciencia a que Miguelito Miedoso saliera. Cuando reapareció por la puerta, llevaba puesto un hermoso sombrero rojo a juego con sus gafas ¡Estaba deslumbrante! ¡Y no solo eso! De alguna manera había cambiado. Se le veía diferente. Ahora caminaba recto, con la cabeza alta, orgulloso y altanero, saludando a la gente que le miraba con sorpresa.
Nada de esconder la cabeza entre los hombros, ni mirar al suelo, ahora parecía haber crecido varios centímetros.
Poco a poco, tras el miedo inicial a lo desconocido, la gente del pueblo comenzó a entrar en la pequeña sombrerería. Al principio fue por curiosear, husmear, fisgar, chismear ¡Por puro cotilleo! Sin embargo, al salir de la tiendita, tod@s llevaban un sombrero novedoso. De alguna manera estaban asombrosamente cambiados. ¿Qué magia tendrían aquellos sombreros? ¿Como puede un sombrerero cambiar a todo un pueblo? ¿Que poderes ocultos tendría? Por el pueblo comenzó a correr la voz de que aquellos sombreros eran mágicos.
La triste Herminia ya casi no se acordaba de cómo sonreír por falta de práctica. Un día por fin se armó de valor y entró en la sombrerería triste y apagada. Cuando salió por la puerta, tod@s vieron las vistosas mariposas que salían de su gran pamela. Herminia sonreía sin parar, contagiando a tod@s con su felicidad. En vez de caminar, flotaba. Desde ese momento, cambió por completo. Decidió disfrutar de la vida y aprovechar todo el tiempo que había perdido siendo triste, oscura, penosa, lastimosa. Determinó abrazar cada día con una tremenda alegría. Eligió reir, sonreir, desternillarse, descuajaringarse, troncharse, carcajearse sin límite. ¡Partirse de risa! ¡Vivir con diversión la vida y siendo la mejor versión de ella misma!
Hasta aquí puedo leer. Lo demás tendréis que descubrirlo en LA SOMBRERERÍA MÁGICA.
Una historia para reflexionar sobre la importancia de ser lo que uno quiera ser, incluso de cambiar, de tener la valentía y las ganas de desprendernos de nuestros defectos, nuestros temores, nuestras etiquetas… y comportarnos de forma diferente.