Más de un millar de personas migrantes han pasado por los módulos de atención en tránsito instalados por el Gobierno central en los puertos de Palma, Ibiza y Formentera en poco menos de tres meses.
Por las infraestructuras ubicadas en el muelle de Botafoc (Ibiza) y en el puerto de la Savina (Formentera), que abrieron en noviembre, han pasado ya 555 y unos 90 migrantes, respectivamente.
Por la instalada junto a las estaciones marítimas del puerto de Palma, operativa desde principios de diciembre, lo han hecho 472 personas. Aunque este viernes estaba vacía dado que no han llegado pateras en los últimos días, en lo que va de año han arribado a Mallorca unos 270 migrantes y, en el conjunto de Baleares, más de 380.
Esta última instalación, con una capacidad máxima de 154 plazas, ha funcionado especialmente durante los dos picos migratorios registrados en los últimos meses, cuando se han llegado a atender hasta a 102 migrantes a la vez.
«Esto revela la necesidad de este tipo de infraestructuras», según explicó este viernes el delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Rodríguez, quien este viernes vistió los módulos del puerto de Palma junto a la directora general de Atención Humanitaria y del Sistema de Acogida de Protección Internacional del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Paloma Favieres. El delegado del Gobierno reiteró, igual que hizo en Ibiza y Formentera, que estas infraestructuras no están concebidas para funcionar como un lugar de acogida permanente sino para dar respuesta a un fenómeno migratorio en tránsito.
La profesora de Derecho Internacional de la Universitat de les Illes Balears (UIB) y miembro del equipo directivo del Observatorio de Migraciones en el Mediterráneo Valentina Milano, presente en la visita, se ha mostrado satisfecha con las instalaciones portuarias.
Estas, ha apuntado en declaraciones a los medios de comunicación, llegan después de meses en los que las entidades y colectivos que trabajan con los migrantes vinieran «luchando y pidiendo» que se habilitaran.
Hasta ahora, la situación en la que se encontraban los migrantes que esperaban poder embarcarse en un ferri en dirección a la Península era «terrible». «Estaban sin ningún tipo de protección ni atención, durmiendo fuera por la noche con temperaturas que eran inaceptables», ha recordado.
Milano ha remarcado la importancia de que todos los actores que intervienen en la atención de las personas migrantes estén coordinados y ha subrayado que se necesitan «más recursos para hacer una intervención de mayor calidad».