El mercado inmobiliario balear cerró el pasado mes de enero con un precio de 5.140 euros por metro cuadrado en vivienda de segunda mano, según datos del informe mensual de pisos.com. Esta cifra representa un incremento interanual del 2,28 %, consolidándose como el tercer repunte más significativo a nivel nacional.
Los datos revelan que Baleares lidera el ranking nacional de precios, superando a Madrid (4.526 euros/m2) y doblando la media nacional de 2.426 euros/m2. En términos mensuales, la comunidad autónoma experimentó un aumento del 0,29% respecto a diciembre de 2025, la subida más pronunciada de toda España. A nivel nacional, los precios crecieron un 3,4% interanual durante enero, aunque descendieron un 0,03% en la comparativa mensual.
Palma se sitúa entre las capitales más caras
La capital balear registró un precio de 5.315 euros por metro cuadrado, posicionándose como la tercera ciudad más cara entre todas las capitales de provincia españolas. En términos comparativos, Palma experimentó un ligero incremento del 0,13% respecto al mes anterior y un aumento del 1,96% en comparación con enero de 2024.
Desequilibrio entre oferta y demanda
El director de Estudios de pisos.com atribuye el encarecimiento sostenido del mercado inmobiliario al persistente desequilibrio entre oferta y demanda. «Muchos propietarios no están dispuestos a vender si no es a precios elevados, bien porque no necesitan liquidez inmediata, bien porque desean comprar otra vivienda mejor a los precios actuales», ha señalado el experto.
Font ha destacado que la demanda se mantiene sorprendentemente sólida, sustentada por compradores con capacidad de ahorro y empleo estable que consideran la vivienda «como un activo refugio frente a la inflación y la volatilidad financiera». Además, las actuales condiciones hipotecarias continúan siendo, en términos históricos, especialmente competitivas.
Previsiones para el mercado residencial
De cara a los próximos meses, el director de Estudios pronostica una evolución desigual y contenida del mercado. «A lo largo del año, más que grandes movimientos, cabe esperar una evolución desigual y contenida, donde la ubicación y la calidad del inmueble marcarán la diferencia de forma cada vez más clara. El mercado residencial se ajustará más por la vía de la selección natural del comprador que por la corrección del valor de la vivienda», ha aventurado.