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Balears guarda en fosas y cámaras más de 150 cadáveres sin identificar

El número de fallecidos sin nombre se ha disparado en los últimos años, debido al fenómeno migratorio desde Argelia

Balears guarda en fosas y cámaras más de 150 cadáveres sin identificar. | Foto: G. VICENS

| Ibiza |

Ni nombre, ni apellidos. Sólo un cuerpo. O parte de él. En los últimos años se han acumulado en Balears más de 150 casos de cadáveres que no han podido ser identificados, la mayoría de ellos inmigrantes que intentaban llegar en pateras. Otros fueron muertes accidentales y una pequeña parte, fallecimientos violentos. La Guardia Civil, a través de su laboratorio, destina grandes recursos a intentar descubrir la filiación de estos cuerpos, pero la mayoría acaban en una fosa común, a la espera de que algún día llegue la pista definitiva. Los forenses, por su parte, también destinan las cámaras frigoríficas disponibles a estas muertes judiciales, cuyos fallecimientos no están claros, y colaboran con la Benemérita para intentar identificar a los ‘sin nombre’. Una tarea, a veces, titánica.
En Balears, la magnitud del problema ha ido en aumento. Si en 2022 había cerca de 90 casos de cadáveres sin identificar acumulados en los últimos años, en 2026 la cifra supera ya los 150. Se trata de un goteo constante de muertes sin nombre que, lejos de resolverse, sigue creciendo con el paso del tiempo.

ADN
La Guardia Civil y la Policía Nacional trabajan actualmente con restos de ADN para tratar de esclarecer la filiación de estos fallecidos en cerca de un centenar de investigaciones abiertas. El uso de técnicas genéticas, que comenzó a implantarse a principios de los años noventa, supuso en su momento una auténtica revolución en la identificación de cadáveres, un sistema que desde entonces ha evolucionado de forma notable.

Sin embargo, los avances tecnológicos no han sido suficientes para resolver todos los casos. De los cerca de 90 registrados hasta 2022, la mayoría se localizaron en Mallorca y una parte significativa de ellos flotando en el mar. En muchos casos, los cuerpos fueron arrastrados por las corrientes desde puntos lejanos del Mediterráneo, lo que complica aún más su identificación.
Según fuentes policiales, el perfil de las víctimas también ha cambiado con el tiempo. En un primer momento, los fallecidos correspondían principalmente a tripulantes de embarcaciones que caían al agua, suicidios o incluso personas asesinadas en otros países cuyos cuerpos eran arrojados al mar y llegaban a Balears arrastrados por las corrientes.

Con el paso de los años, esta tendencia se ha invertido. En la actualidad, la mayoría de las víctimas mortales sin identificar localizadas en el mar son inmigrantes procedentes del norte de África (cerca de un 90%). Este cambio ha llevado a las autoridades españolas a reforzar la cooperación internacional, especialmente mediante el intercambio de información con el consulado de Argelia, que de momento es muy insuficiente. El destino de estos cuerpos sigue un protocolo establecido. Cuando aparece un cadáver sin identificar, puede permanecer durante meses en cámaras del Instituto Anatómico Forense de Palma (cuyo número es limitado) o ser enterrado en una fosa común en un cementerio, a la espera de una posible identificación futura. Esa fosa no implica que los restos estén mezclados: «Hay un orden y se clasifican y colocan perfectamente documentados, por si algún día llega un dato definitivo que ayude a su identificación», explicó una fuente judicial.

Mientras tanto, el goteo continúa. En los últimos años, de media, se localizan en aguas de Balears unas quince personas fallecidas al año que no tienen nombre. Una cifra que no solo refleja la dimensión del fenómeno, sino también las dificultades persistentes para cerrar historias que, en muchos casos, quedan suspendidas en el anonimato.

Muertes violentas
Pero las muertes no solo están relacionadas con la inmigración ilegal. «Desde siempre, en Mallorca, se han arrojado cuerpos al mar de personas asesinadas. No es algo nuevo. A finales de los años 80, por ejemplo, tuvimos el caso de una alemana troceada cuyos restos se tiraron al agua y al final aparecieron», contó un mando policial, que recordó que «la prioridad cuando aparece un cuerpo es determinar la tipología de la muerte, porque si hay un culpable detrás hay que buscarlo». Darle un nombre y apellidos a la víctima es la otra obsesión policial.

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