Alrededor de 25.000 personas han participado en la manifestación contra la masificación turística que la tarde de este domingo, convocada por la plataforma ‘Menys Turisme, Més Vida’, ha recorrido las calles de Palma.
La Policía Nacional, según ha informado la Delegación del Gobierno en Baleares, ha contabilizado 25.000 participantes. La Policía Local, de acuerdo con el Ayuntamiento de Palma, ha estimado entre 22.500 y 25.000 personas.
Los organizadores, por su parte, han cifrado en 70.000 los participantes en una protesta que ha reunido a una muestra transversal de la sociedad mallorquina, desde menores hasta mayores.
La manifestación ha arrancado pasadas las 19.00 horas desde la plaza de Espanya y ha recorrido las calles de la capital balear, de las que buena parte de los establecimientos han retirado sus terrazas.
Así han discurrido por unas Ramblas, calle Unió y paseo del Born prácticamente vacíos salvo los manifestantes y los turistas que observaban la marcha desde los costados de la vía.
Lo han hecho, durante todo el recorrido, al ritmo de grupos de ‘xeremiers’, ‘fabiolers’ y ‘batucadas’, así como de consignas como «tourist, go home», «más mallorquín, menos alemán», «no somos sirvientes, somos residentes».
Entre las pancartas más llamativas, algunas en las que se podía leer ‘No soy un extra de tu historia de Instagram’, ‘Hartos de que no saquen de nuestras casas’, ‘No es turismofobia, es derecho a vivir en nuestra casa’, ‘Es resistencia, no violencia’ o ‘Menos aviones y más melones’.
Sobre las 20.30 horas han llegado a Ses Voltes, el lugar elegido para la lectura del manifiesto y el canto de ‘La Balanguera’. No obstante, y debido a la elevada afluencia de personas, en un primer momento la Policía Nacional ha impedido que buena parte de ellas pudiera acceder al espacio.
Una multitud se ha agolpado en las murallas, pero finalmente han roto el cordón policial, formado con unas barreras de plástico, y muchos de ellos han bajado hasta Ses Voltes.
‘Mallorca al límite’
El manifiesto, cuya lectura ha corrido a cargo de los organizadores de la protesta, ha arrancado echando la vista 26 años atrás, la primera vez que se empleó el lema ‘Mallorca al límite’ para denunciar una situación «crítica» pese a que entonces cada año llegaban a las islas la mitad de turistas que ahora.
«Hoy denunciamos que este límite ya hace años que se ha superado. La turistificación invadió nuestras costas, después nuestros pueblos y ciudadanos y actualmente está ocupando nuestras casas. En una crisis habitacional sin precedentes, más de 105.000 viviendas se destinan a usos turísticos, sean legales o ilegales», han advertido.
Mientras a los residentes se les priva de la posibilidad de tener una vida digna y se les obliga a marcharse a otros lugares, han remarcado, Mallorca «se sigue destruyendo y comercializando como un decorado para turistas» en el que los precios suben «de manera desorbitada» y el colapso climático es «inevitable».
En ese contexto, a su juicio, el decrecimiento turístico es ya una condición «ineludible» para garantizar unos servicios públicos «dignos y ajustados a las necesidades de la población», la pervivencia de la cultura y la lengua propia, que viviendas que sean «para vivir y no para especular», mejores condiciones laborales o una protección del medio ambiente más férreo.
«En definitiva, estamos convencidos de que menos turismo es más vida. (...) Solo aceptaremos el decrecimiento como solución. En Mallorca no caben más coches, más hoteles, más alquileres turísticos, más franquicias de café, comida rápida o tartas de queso y no caben más turistas», han sentenciado.
Ha hablado el oráculo,que predica para los demás lo que " él" no acepta. Por cierto, ya le vale con lo " montado" ,que no le va ha servir para nada.