«En el Bajo Guadalquivir hay una auténtica red de santuarios fenicios, emplazados estratégicamente en las principales rutas y ciudades del país». Con esta afirmación resumió María Belén Deamos, profesora titular de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla en el Departamento de Prehistoria y Arqueología, el eje de la tercera conferencia -«Itinerario arqueológico por la geografía sagrada del extremo Occidente»de las XIV Jornades d'Arqueologia Fenício-Púnica que, organizadas por el Museu Arqueològic, se celebran en la Extensió Universitària de Eivissa.
«Los fenicios desarrollaron sutiles estrategias de mercado que se saldaron con la presencia en Tartesos (Andalucía) de comunidades semíticas de carácter estable», señaló la conferenciante, quien hizo mención a diversos autores que indican «la significación económica de estas instituciones religiosas como garantes, bajo el amparo divino, de las transacciones comerciales». Para Deamos, «los enclaves costeros emplazados en sitios bien visibles, en puntos estratégicos de las rutas más frecuentadas, servían de referencia para la navegación, además de ser santuarios que visitaban marinos y comerciantes». Asimismo, en la conferencia la profesora de la Universidad de Sevilla mencionó que no faltan ejemplos de este tipo también en ciudades del interior. Este procedimiento, aseguró, «fue utilizado por los fenicios para introducirse en las poblaciones indígenas».