El obispo de Ibiza, monseñor Vicent Ribas, estalló este martes contra el racismo que detecta en la isla de Ibiza. Ribas denunció que personas que en el pasado colaboraban con Cáritas Diocesana han dejado de hacerlo porque la entidad atiende a inmigrantes. «Uno de ellos dice incluso que es muy cristiano», expresó durante la presentación de la memoria de actividad de Cáritas correspondiente a 2025. Y restó importancia a esta falta de apoyos porque, según destacó, «Dios siempre provee y donde falta uno siempre llega otro».
«Algún día todos tendremos que dar cuenta ante Dios», afirmó y citó el Evangelio de San Mateo sobre el Juicio Final y, en concreto, el pasaje en el que Jesús aparta a los «malditos» por no haberle dado de comer ni beber. «Yo no quiero que me digan maldito», destacó el obispo, que también subrayó que «Ibiza tiene que dar muchas gracias a Dios por lo que tiene».
Monseñor Ribas se refirió también a la necesidad de que la sociedad de Ibiza sea «más generosa» y ha apelado a la «conciencia» de quienes más tienen. Pero, sobre todo, a las administraciones públicas, a las que exigió que «hagan lo que sea» para solucionar el problema de la vivienda. Un problema que ha provocado que el número de usuarios de Cáritas Diocesana vaya aumentando de año en año a pesar de tratarse de ciudadanos que tienen un contrato de trabajo y un sueldo.
El obispo también solicitó menos cargas burocráticas para la construcción de vivienda y la reforma de inmuebles. Porque, según precisó, «no puede ser que un joven necesite casi 10 años de papeleos para poder hacerse una casa». Y subrayó que el de la vivienda es un problema que hay que arreglar «entre todos».
Sobre la actividad de Cáritas Diocesana en 2025, monseñor Ribas agradeció a todos los voluntarios y donantes su aportación. Y destacó que «el mandato de Jesús» es el de la caridad. Por ello apostó por «tener siempre las puertas abiertas y la mano extendida» hacia quienes más lo necesitan. Ribas subrayó el poder de «una persona que escucha y acoge». Y recordó que quienes necesitan ayuda «son personas que tienen dignidad pero que creen que la han perdido». «La dignidad no se pierde nunca», según señaló, «a estas personas no se les cierra la puerta. Nos les dicen que no pueden hacer nada».
Este señor ya debería de saber que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.