Pinturas, esculturas y objetos realizados por Albert Girós a lo largo de 20 años conforman la instalación que inauguró ayer en la Sala l'Hospitalet del Museu d'Art Contemporani d'Eivissa (MAC). El conjunto de la muestra, integrado de forma cómplice con las características de este antiguo templo de Dalt Vila, permanecerá abierto al público hasta el próximo 30 de septiembre.
La directora del MAC, Elena Ruiz Sastre, explicó a este periódico que con la instalación de Albert Girós se cierra un ciclo que comenzó el pasado año con la que realizó Isabel Echarri. «Ha sido un proyecto que ha recogido memorias vivas de personas que ejercen su trabajo desde su presente, pero conscientes de que el pasado se puede y se debe reescribir, reinterpretar, reentender; porque si no se hace, parece que la memoria te ata. Como decía Antonio Machado, 'Ni está el pasado ni el ayer escrito'», explicó.
Ruiz Sastre afirmó también que «más que una instalación, se trata de una interacción, porque el arte es un estado del cuerpo, una vivencia, algo que te mueve las entrañas; al tiempo que es un estado mental, espiritual y sensitivo». En ese sentido, la directora del MAC resaltó que los artistas que han participado en este ciclo de instalaciones en l'Hospitalet (Isabel Echarri, María Catalán y Albert Girós) han sentido de una manera muy clara la influencia de un espacio cargado de espiritualidad y vivencias físicas como el de este centro, antigua iglesia reformada por el arquitecto ibicenco Elías Torres. Dicha influencia «ha pesado muy positivamente en las interacciones que han realizado los tres artistas», señaló.