Resulta difícil clasificar a un artista como Leo Basi, quien presentará a las nueve y media de la noche del próximo viernes, y 13, en Can Ventosa su espectáculo «Instintos ocultos». Según sus palabras, no es «sólo un provocador de televisión; lo que hago es visceral y muy importante en un mundo tan planificado, racional y políticamente correcto, cuando hasta lo cómico tiene que pasar por el tubo oficial», señaló ayer a este periódico. «Me siento orgulloso de mi tradición de payaso y anarquista. Las provocaciones que hago en mis espectáculos tienen detrás una historia de 150 años, los que mi familia lleva en este mundillo artístico», añadió.
Es la primera vez que viene a Eivissa, isla que le interesa conocer «a través de su gente, conectar con ella con mucho corazón y mucho amor». Para ello trae uno de sus espectáculos más queridos, «Instintos ocultos», que a pesar de tener varios años, aún le sigue dando alegrías. «Es uno de los que más éxito ha tenido; la semana pasada mismo me dieron un premio en Málaga por él. Son dos horas intensas en las que exploro ese mundo oculto y visceral que todos llevamos dentro; la parte esencial, animal, que nos une a todos; porque todos cagamos y follamos, ¿no? Hay que atreverse a decir que el rey está desnudo».
Un talante transgresor el de Leo Basi, pero que él razona como terapia mental higiénica. «Es uno de los papeles históricos que han hecho siempre los payasos, los bufones; deshinchar los orgullos y enfrentarse con todo el mundo burgués pijo que no quiere admitir que finalmente somos bastante banales y animales», apuntó.