La Bienal Ibizagráfic 2000 ofreció ayer una doble inauguración. Por una parte, la iglesia de l'Hospitalet presentaba la obra de Lihie Talmor, ganadora en 1998, mientras que las salas del MAC ofrecían las piezas seleccionadas a concurso. Esta doble sede del certamen permitió que autoridades, patrocinadores y organización dieran un agradable paseo nocturno por las calles de Dalt Vila. El alcalde de Eivissa, Xico Tarrés, conversaba animadamente con el obispo Agustín Cortés Soriano. A pocos metros, Lurdes Costa hacía lo propio con Vicente Solá, director general de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, entidad patrocinadora del certamen.
La llegada de la comitiva insufló vida a las salas del MAC. Elena Ruiz, directora del museo, ejerció sin descanso la tarea de guía artística para los invitados de gala. Durante los primeros minutos en el museo no era extraño verla frente a un cuadro explicando las maravillas del arte gráfico y ensalzando la calidad de la obra presentada a la Bienal.
Tras estos momentos distendidos se produjo la inauguración oficial de la muestra, correspondiéndole la palabra en primer lugar a Vicente Solá, quien, recordando la historia de la Bienal, aseguró que su creación en 1964 «supuso un acontecimiento para la cultura en España». Asimismo, manifestó la satisfacción de la entidad financiera que dirige por poder «participar» en el patrocinio del evento. «Ha merecido la pena colaborar. La CAM cree en el proyecto y lo siente como suyo», remarcó.
A continuación tomó la palabra el alcalde de Eivissa, Xico Tarrés, quien agradeció tanto el patrocinio de la CAM, como el esfuerzo realizado por la organización del certamen, con Elena Ruiz al frente. Igualmente, extendió su agradecimiento a la Fundación Diocesana Isidor Macabich, la cual ha cedido el uso al MAC de la iglesia de l'Hospitalet. Tarrés, aún con el recuerdo reciente del paseo entre las dos exposiciones, se congratuló por poder haber disfrutado del mismo.