La primera jornada del XXVIII Curs Eivissenc de Cultura, que organiza el Institut d'Estudis Eivissenc (IEE) en la Sala de Cultura de «Sa Nostra», estuvo dedicada ayer a un coloquio en torno a la figura de Joan Marí Cardona, «canonge arxiver», investigador e historiador, fallecido el pasado mes de enero. Marià Serra, presidente del IEE, actuó de moderador de un encuentro que tuvo un claro sabor nostálgico y en el que participaron Andreu Ferrer, funcionario del Ayuntamiento de Formentera; Joan Josep Guasch, maestro; Cristòfol Guerau d'Arellano, biólogo; Josep Marí, poeta y pintor; Enric Ribes, investigador, y Joan Planells Ripoll, Mortera, sacerdote y continuador de la labor de Marí Cardona en el Archivo Diocesano.
La presidenta del Consell Insular, Pilar Costa; la consellera de Cultura, Fanny Tur, y la encargada del Arxiu Històric d'Eivissa, Anna Colomar, asistieron al ameno coloquio, que fue seguido con interés, cariño y hasta risas y sonrisas abundantes por el numeroso público que llenaba ayer «Sa Nostra». El protagonista de la sesión de hoy será Marià Torres, catedrático de Lengua y Literatura catalanas, quien hablará (a las 20 horas) de «Joan Marí Cardona: els camins del mestre».
Recuerdos, anécdotas, episodios más o menos conocidos de la vida de quien fuera un concienzudo y laborioso investigador de la historia de Eivissa y Formentera, fueron puestos sobre la mesa para perfilar un personaje entrañable para todos los que le conocieron y trataron personalmente. Así quedó reconocido ayer por los invitados al coloquio, que no ahorraron datos y detalles para elogiar el carácter campechano, la fina ironía, la capacidad de trabajo o el conocimiento exhaustivo y directo que Marí Carona tenía de la vida y milagros del paisaje y del paisanaje de ayer y hoy de Eivissa y Formentera.
Con ser estos rasgos conocidos de la mayoría, el encuentro también fue ocasión para revelar datos ignorados por muchos. Así, Joan Planells informó de que «don Joan tenía apuntes para una Guía de Eivissa, pero de las cosas, sitios y curiosidades que no salían en las guías al uso», y que estaba escrita en castellano, ya que correspondía a principios de los 70. Josep Marí apuntó que era verdad que entonces su dominio del catalán era muy precario, hasta el punto de su primera gran obra, «La Conquista catalana de 1235», la escribió en castellano, siendo traducida al catalán por él y Villangómez. «El segundo tomo ya lo hizo en catalán, y en poco tiempo tuvo un gran dominio de esta lengua», precisó.