G. R./P. T.
El arquitecto formenterés Marià Castelló destacó al finalizar la
carrera de Arquitectura el pasado año al obtener un diez de nota
con su proyecto final, algo que no ocurría desde 1998.
Precisamente, dicho proyecto concurrió el pasado miércoles al
prestigioso galardón que anualmente otorga la Fundación Dragados de
Catalunya, el más importante de cuantos ponen su atención en el
ámbito puramente académico. «Me convocaron al acto de entrega como
uno de los ocho finalistas. La sorpresa fue que me concedieran el
primer premio», relataba ayer Castelló, aún sorprendido por la
decisión del jurado.
El galardón, dotado con 3.600 euros, le fue entregado durante la ceremonia que tuvo lugar en la torre Agbar de Barcelona, obra del arquitecto Jean Nouvel y aún en periodo de construcción. La presentación de la ceremonia corrió a cargo del Ramon Pellicer, periodista de TV3. La entrega de premios fue conducida, en cambio, por el rector de la Universitat Politècnica de Catalunya y por el director general de Dragados en Cataluña.
Junto con el montante económico obtenido por el premio, Castelló destaca igualmente la importancia que tiene un título de este tipo en su curriculum, además de la circunstancia de que su proyecto será publicitado en una publicación de Dragados. El joven arquitecto natural de Sant Francesc Xavier ideó para su proyecto de final de carrera un centro cultural para su localidad natal que se ubicaría junto al Jardí de ses Eres proyectado por Elías Torres, aunque ya era consciente de que era una utopía que pudiera llegar a levantarse allí.
Por otra parte, Castelló ideó un inmueble y un entorno con la mirada puesta en la historia de Formentera, al tomar como base la media legua cuadrada de tierra que Marc Ferrer donó a su cuñado Antoni Blanc y la reinterpretación de la paret seca.