La arqueóloga Glenda Graziani inició el pasado lunes las catas arqueológicos de inspección de la zona próxima al colegio Juan XXIII, donde se están construyendo viviendas de protección oficial (VPOs). Las obras fueron paralizadas el pasado 28 de enero por orden del Consell debido a las denuncias de varios vecinos que dijeron haber hallado varios restos arqueológicos en la zona.
Graziani explicó ayer a este periódico que, de momento, lo que estaba haciendo «es revisar la zona, pero no parece que vayamos a encontrar estructuras. Hay una mancha negra que se ve en un perfil y luego un agujero que puede ser un pozo de extracción de arcilla o un silo, pero ya está a nivel estéril, de tierra natural».
La empresa municipal ITUSA, que gestiona el proyecto «Eivissa Centre», ha puesto a disposición de la arqueóloga dos peones para que la ayuden en las catas, de las que la arqueóloga tendrá que emitir el informe para que puedan seguir las obras. «Sospecho que el interés arqueológico es escaso, así que es un trabajo de puro trámite; aunque algo siempre se encontrará porque es una zona arqueológica sensible. Pensé que pudiera pasar por aquí el camino romano que hemos encontrado en otras zonas próximas, pero parece que se desvía», explicó Glenda Graziani, quien no pudo precisar el tiempo que emplearían en concluir estas excavaciones preventivas ordenadas por el Ayuntamiento de Eivissa. «No sé cuánto estaremos; creo que será una semana, o diez días quizás; al menos que haya alguna sorpresa», puntualizó.