Las piezas más importantes que contenga el pecio romano encontrado a 80 metros bajo el mar entre Eivissa y Formentera serán depositados en el futuro museo de esta última isla. Así lo apuntó ayer el portavoz del Consell, Joan Marí Tur, al tiempo que informaba de la reunión mantenida el pasado viernes entre expertos del mundo submarino y el técnico arqueólogo del Consell Joan Ramon para decidir el método más adecuado a seguir en la laboriosa labor de rescate, que -aunque Marí Tur no precisó fechas- tendrá lugar este año.
Será la primera vez en la que se lleve a cabo un estudio como este en todo el Mediterráneo, con un servicio técnico tan caro y avanzado y con especialistas del medio tan importantes, destacó el portavoz del Consell. Según el informe de los expertos (nacionales e internacionales), «una intervención adecuada y científica en esta profundidad sólo es viable con la robótica aplicada a la arqueología moderna».
El presupuesto de la operación, que podría rondar los 500.000 euros, serán aportados por el Consell Insular, el Govern balear, la empresa Argomaris (especialistas en este tipo de trabajo) y los mecenas que se puedan encontrar. «Es una labor muy costosa, pues además de estudiar este pecio también se ampliará el perímetro de la búsqueda por la posibilidad de poder encontrar otros barcos por la zona», precisó Marí Tur.
El portavoz del Consell subrayó que las coordenadas del importante descubrimiento arqueológico «no se van a hacer públicas por el momento para evitar actividades clandestinas que puedan dañar alguno de los importantes tesoros que allí se encuentran».
En la reunión con los experto en arqueología subacuática se acordó que las piezas que puedan hallarse en el pecio (ánforas, vajillas, herramientas, cascos...) se trasladarán en un principio a Girona para su correcto tratamiento técnico. En cuanto la ubicación definitiva de las piezas, Marí Tur garantizó ayer que los descubrimientos quedarían con toda seguridad en las Pitiüses.