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José Luis López Vázquez fallece en Madrid a los 87 años tras una larga enfermedad

La capilla ardiente del popular y reconocido actor ha sido instalada en el Teatro María Guerrero

AGENCIAS / R.C.

El actor español José Luis López Vázquez, conocido por sus papeles en películas como El pisito, El Verdugo o Mi querida señorita, murió ayer en Madrid a los 87 años después de una larga enfermedad. La noticia causó ayer una gran conmoción en el mundo del cine y del teatro, donde López Vázquez era admirado y querido por toda la profesión. Su capilla ardiente, como sucedió con su colega de generación Fernando Fernán Gómez, fue instalada anoche en el escenario del Teatro María Guerrero de Madrid

López Vázquez, uno de los actores más prolíficos del cine español con más de 200 películas y decenas de obras de teatro, recibió el Goya de Honor en el 2005. «Ha estado en las mejores películas, probablemente en la mejor película. Es una de las patas en las que se sustenta el cine de nuestro país», expresó el director de la Academia de Cine, Àlex de la Iglesia. «Se han ido Pepe Isbert, (Fernando) Fernán Gómez y ahora José Luis López Vázquez. Estamos perdiendo a los más grandes. Era, y eso lo resume todo, una parte fundamental del cine español», agregó.

Un actor todo terreno

El inolvidable protagonista del mediometraje La Cabina de Antonio Mercero inició su carrera a los 17 años en el Teatro Español Universitario y compaginó la actividad de actor, decorador y figurinista con trabajos como dibujante, cartelista y decorador. Había nacido en Madrid el 11 de marzo de 1922, hijo de un funcionario de Justicia y de una modista, que se separaron al poco de su nacimiento. Tras hacer Bachillerato, trabajó de mecanógrafo y dibujante antes de meterse en el teatro, donde empezó como escenógrafo con montajes para el Teatro Español Universitario (TEU).

Enrique Suárez de Deza y Luis Escobar le dieron en 1940 la oportunidad de debutar como actor con El anticuario y ya no se bajó de los escenarios, aunque aún hubieron de pasar seis años hasta que tuvo su oportunidad en el cine con María Fernanda la Jerezana, de Enrique Herreros.

Su prolífica carrera cinematográfica comenzó junto a Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga con un pequeño papel en Esa pareja feliz y el éxito le llegó a partir de 1958 con El pisito.

López Vázquez recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes en 1985, el Premio de Teatro José Isbert en 1996 y el Premio Nacional de Teatro en el 2002.

Su último trabajo cinematográfico, en el que interpretaba a un enfermo de Alzheimer, fue ¿Y tú quien eres? (2007) de Antonio Mercero, junto a Manuel Alexandre y Àlvaro de Luna.

Concha Velasco, con quien trabajó en numerosas películas, apuntó que López Vázquez era su «ejemplo de entrega, disciplina y amor a la profesión». «Hemos perdido a uno de los más grandes, si no al más grande de los actores de cine y teatro», destacó la veterana actriz, subrayando que José Luis, con quien tuvo la «inmensa suerte» de trabajar y de ser amiga, interpretó «con la misma entrega y profesionalidad todos sus papeles ya fueran largos o cortos», precisó la actriz, añadiendo que en España, donde somos «muy dados a entrar en polémicas», existía la disputa entre Fernando Fernán Gómez y López Vázquez. «Fernán Gómez era un todo, pero el gran gran actor, el gran eminente actor fue López Vázquez, que no trabajó en Hollywood porque no sabía inglés, aunque Dustin Hoffman reconoció que su papel en Tootsie estaba inspirado en Mi querida señorita», aseguró la actriz.

Aunque rodó en Eivissa en 1965 algunas escenas de una comedia de José María Forqué, López Vázquez sólo vino a actuar a la isla en junio de 2001, con la obra La raya del pelo de William Holden, de Sanchís Sinisterra, que presentó en Can Ventosa con lleno absoluto junto a Ana Torrent y Manuel Galiana.

En la entrevista que concedió a este periódico, el actor precisaba que el medio que prefería era «el cine, porque me distrae más, es más sosegado. El teatro es más claustrofóbico; y aunque procuramos evitarlo, solemos caer en la costumbre y en el amaneramiento, porque repites las cosas muchísimo. Así que hay que intentar hacer cada día una función distinta, y eso cuesta trabajo».

No acosado entonces por la grave enfermedad que finalmente le ha causado la muerte, López Vázquez no contemplaba la retirada de la actividad profesional: «Los actores no nos retiramos nunca, como tampoco se retiran los literatos o los músicos. El arte no se retira nunca; el arte se acaba sólamente con el final de la vida, cuando se consume la energía vital», precisó el actor, homenajeado ese año por el Festival de Cine de Málaga.

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