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Dar las gracias: una competencia olvidada

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Desde muy niños nos educaron a dar las gracias. «Hija cómo se dice, cuando te dan una cosa… Gracias, respondíamos». Gratitud procede de la palabra latina gratia, que significa literalmente gracia, gentileza o agradecimiento. Decir gracias, pero sobre todo el agradecimiento implica «reconocer la bondad que nos otorga la vida y viendo así la perspectiva buena de todo lo que tenemos». Sin embargo, en ocasiones como adultos nos olvidamos de este gesto tan sencillo como agradecer. Se considera una competencia relacional muy valiosa con efectos muy positivos en los demás. Así a nivel laboral puede ser un elemento facilitador del clima laboral emocionalmente sano, y facilitador de la cohesión grupal. ¿Podría medirse esta competencia, formarse en ella? Probablemente sí, y sobre todo podríamos investigar y analizar los efectos de la misma.

Dar las gracias, es una habilidad social imprescindible para tener relaciones adecuadas. Es una meta competencia que implica saber trabajar en equipo, tener habilidades comunicativas, empatía, asertividad y autocrítica. Dar las gracias, la simple palabra «gracias» acompañada de una sonrisa produce bienestar en quienes la dicen y en quienes la reciben. Forma parte de esos modales de comportamiento básicos. En nuestra sociedad actual, hiperindividualista, no captamos la importancia y la sutileza de esta competencia olvidada. Estamos cargados de derechos y eso significa que no valoramos muy bien «dar las gracias qué significa». Detrás de dar las gracias, hay una actitud de agradecimiento de encuentro, de aprecio, es un sentimiento agradable. Normalmente se dan las gracias cuando alguien nos ha tratado con amabilidad con una generosidad inesperada. Es apreciar como un bien lo que se nos ha otorgado y tener el propósito de corresponder con alguna acción. La persona agradecida busca corresponder con atenciones, por el beneficio recibido.

La gratitud verdadera no se puede forzar nunca, debe ser espontánea y natural. Practicar el agradecimiento ante la vida por otro lado, podría ser útil un simple ejercicio al final del día, repasar en nuestro interior todo lo bueno que durante el día hemos recibido de los demás. El cansancio y la rutina pueden ser nuestros peores enemigos a la hora de dar las gracias a personas de nuestro entorno más cercano, familiar o laboral. La locución verbal de dar las gracias significa manifestar de palabra o por medio de ademanes el agradecimiento por el beneficio recibido. Un estudio para medir los efectos positivos de dar las gracias a nivel de salud mental pidió a las personas que escribieran algunas oraciones acerca de las cosas por las cuales están agradecidas en esa semana. Los resultados de este estudio mostraron que estas personas se sintieron mejor acerca de su vida y con más optimismo. Llevaba a una reducción del estrés y síntomas depresivos. La gratitud ha mostrado tener efectos positivos sobre las relaciones interpersonales cuando las personas se toman el tiempo de decir «gracias». Cuando un jefe practica la gratitud con sus empleados, ellos se sienten más motivados en el trabajo. Cuando un profesor da las gracias por la participación en clase del más tímido, probablemente el alumno se sentirá más reconocido y con un nivel de autoestima mayor. La gratitud tiene efectos positivos en los demás, pero también en nosotros mismos. Practique la gratitud e inicie este recorrido de manera paulatina.

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