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P. Sintes Ferrer, 40 años en la base de la construcción

Cuatro décadas de actividad como proveedor esencial de ferralla estructural tras haber superado crisis, un relevo empresarial y un proceso de modernización clave en Menorca

P. Sintes Ferrer SL mantiene su actividad bajo la gerencia de Catalina Anglada Moll en sus instalaciones del Polígono de Maó | Foto: Gemma Andreu

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Cuando una empresa auxiliar alcanza los cuarenta años de trayectoria en un sector tan expuesto a los ciclos económicos como la construcción, el aniversario va mucho más allá de una cifra redonda. Es la constatación de una capacidad de adaptación continuada, de un conocimiento profundo del oficio y de resistencia en los momentos más complejos. Es el caso de P. Sintes Ferrer SL, un almacén de hierro fundado en 1986 que ha sido durante décadas una pieza clave en la fabricación de las estructuras sobre las que se ha construido buena parte de Menorca. Hoy la empresa mantiene viva su actividad bajo la gerencia de Catalina Anglada Moll en sus instalaciones del Polígono de Maó, junto a un equipo de tres personas y con una facturación prevista para este año superior a los 450.000 euros.

ORÍGENES.

La figura de Pere Sintes fue clave en el desarrollo de un proyecto personal que se remonta a principios de los años ochenta, cuando trabajaba como responsable comercial de una firma dedicada al suministro de hierro. En 1984 recibió la propuesta de quedarse con el negocio, ya que los intereses de la marca pasaban por abandonar Menorca y fue entonces cuando se puso al frente de la actividad en un céntrico solar de la calle Cronista Riudavets, en Maó. Equipado con una pequeña caseta y el stock de hierro almacenado al aire libre, asumió la gestión y la parte comercial con el objetivo de mantener la cartera de clientes que ya tenía y seguir trabajando para empresas de la construcción de toda la isla.

Al año siguiente, pudo trasladarse a una nave de propiedad de 1.500 metros cuadrados en el Polígono de Maó que se convirtió en las instalaciones principales de la empresa, constituyendo formalmente la sociedad con la que operaría a partir de entonces. Ese mismo año entraría a trabajar en la oficina como administrativa Catalina Anglada Moll para reforzar la gestión del día a día, una incorporación que con el paso del tiempo, acabaría siendo decisiva para la continuidad del proyecto empresarial. Con el tiempo, el negocio fue evolucionando al ritmo del propio sector, tanto en el ámbito residencial como industrial. Su actividad se concentró en la fabricación y montaje de ferralla estructural para la construcción, trabajando directamente sobre plano. «Siempre hemos sido conscientes que somos la primera pieza cuando empieza el puzzle de una obra», explica la actual gerente, Catalina Anglada.

Desde hace dos años P. Sintes Ferrer ha podido recuperar el pulso de la actividad.

«Preparábamos desde armados para pilares, vigas, zapatas o losas que luego se integraban en el hormigón y desaparecen de la vista, pero que determinan la seguridad y durabilidad de cualquier edificación», explica. Uno de los rasgos diferenciales del negocio fue siempre la capacidad de adaptación al sistema de montaje de cada constructor, anticipándose para que la ferralla encajara en obra con las mínimas modificaciones posibles. Esa forma de trabajar, basada en la experiencia acumulada y en una planificación precisa del taller, la fue convirtiendo en un proveedor de referencia para las principales constructoras de Menorca.

MAQUINARIA.

Como ocurre en muchos oficios industriales, la modernización del taller fue progresiva con la evolución del negocio. En los inicios contaban con una dobladora y una cizalla, a las que posteriormente se añadió una estribadora manual para fabricar estribos y cuadrados, un trabajo que antes se realizaba de forma totalmente artesanal, con grifa. La mecanización permitió ganar precisión y eficiencia, aspectos fundamentales en un sector donde los plazos de entrega son determinantes. En su momento de mayor actividad, la empresa llegó a contar con cinco trabajadores, consolidándose como un actor relevante dentro del ecosistema de empresas auxiliares de la construcción menorquina. Pero no solo trabajan para el suministros de grandes obras como hoteles, edificios púbicos, centros comerciales o residenciales. También han sido un puntal para el suministro de usos agrícolas. «Nos vienen a buscar desde varillas para plantación de viñedos, a hierro para entutorar tomateras o incluso cortes a medida en una versatilidad que siempre ha formado parte de nuestro día a día», explica Catalina Anglada.

CRISIS.

Aunque la empresa fue sorteando los distintos baches de la evolución del sector de la construcción, la crisis financiera de 2008 supuso un punto de inflexión. Como tantas otras empresas del sector, P. Sintes Ferrer sufrió una caída drástica de la actividad que coincidió también en un momento en que Pere Sintes tenía planteada la idea de traspasar el negocio. Finalmente, en 2012, Catalina Anglada tomó la decisión de dar el paso al frente a sus 47 años para asumir las riendas del negocio en uno de los momentos más complejos del ciclo económico.

El negocio fue evolucionando al ritmo del propio sector.

De hecho, los años posteriores fueron especialmente duros porque la recuperación de la construcción avanzaba lentamente, el acceso a financiación era limitado y la incertidumbre, todavía seguía muy presente. Aun así, la empresa logró mantenerse a flote gracias a la fidelidad de los clientes, al control de los costes y a una forma de trabajar muy ajustada a la realidad del mercado. Sin embargo, en 2022 la situación volvió a tensarse y para poder salvar el negocio y encarar el futuro con mayores garantías, Catalina Anglada tomó la decisión más dura de toda su vida profesional al tener que vender su propia vivienda para poder poner el contador a cero y reinvertir en la modernización de la empresa. «Fue un sacrificio enorme pero que visto en perspectiva, fue una sabia decisión para salvar el negocio, mantener los puestos de trabajo y encara el futuro de una manera más optimista», detalla.

FUTURO.

Desde hace dos años P. Sintes Ferrer ha podido recuperar el pulso de la actividad gracias a la adquisición de una estribadora automática, una máquina capaz de cortar, doblar y fabricar estribos de forma automatizada con lo que han podido aumentar la productividad, reducir los tiempos de entrega, mejorar la precisión y asumir un mayor volumen de trabajo. Este 2025, a las puertas de celebrar su 40 aniversario, la empresa ha iniciado también un proceso completo de renovación de su imagen corporativa y se plantea actualizar su página web, consciente de que incluso los oficios más tradicionales necesitan adaptarse a los nuevos tiempos. También han adaptado su actividad a la conciliación familiar con una jornada intensiva en una manera de entender el trabajo y la conciliación en un sector tradicionalmente exigente. «Nos sentimos fuertes y con ganas. El objetivo de futuro es mirar de seguir siendo el almacén de referencia, capaz de adaptarse a cualquier exigencia técnica y de suministrar hierro a toda la isla», confirma la gerente.

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