En las décadas de los años 50 y 60, Estados Unidos y la Unión Soviética, en plena Guerra Fría, competían duramente en una carrera espacial culminada con la llegada de la misión Apollo XI en 1969. Se trataba de una competición más por orgullo que por utilidad científico-económica para ambas potencias mundiales. La actual, con China como principal rival de EE.UU, sí tiene mucho interés real. La misión Artemis II, que ha logrado llevar a la humanidad al punto más alejado de La Tierra, ha devuelto al espacio el atractivo popular. Pero para muchas empresas y para los inversores esa carrera empezó hace mucho tiempo. Pero no es simbólica: la conquista del espacio es clave para desarrollar la industria de la Inteligencia Artificial.
El espacio tiene muchas ventajas para las empresas desarrolladoras de Inteligencia Artificial.
Desde la energía «infinita» que ofrece poder estar expuesto al sol durante 24 horas y 365 días al año, hasta terreno ilimitado, pasando por el ahorro de cantidades ingentes de agua para refrigerar los sistemas o la menor huella energética. Y las grandes empresas ya han empezado a trabajar: Alphabet y su «Proyecto Suncatcher» quiere mover parte de su nube al espacio, Amazon tiene el Proyecto Kuiper junto a Blue Origin (que también es propiedad de Jeff Bezos) o NVIDIA es, sin ser una empresa espacial, un actor importante por la utilización de sus microchips en el espacio.
Y ojo, porque el objetivo de los Proyectos Artemis es La Luna, y no es casualidad.
El motivo no es sembrar la luna de centros de datos, pero sí se estima que puede ser una infraestructura para el futuro, una especie de escala entre la Tierra y los centros de datos, se habla, incluso, de lanzar desde allí los cohetes para reducir costes. Claro está que nada de esto es a corto plazo, ni siquiera los proyectos de las grandes tecnológicas, pero el mundo va muy rápido en ese sentido y esta semana hemos tenido prueba de ello. Y claro, podemos invertir en empresas que se dedican a esto.
Además de las grandes tecnológicas comentadas antes, hay empresas espaciales específicas.
Hay varios ejemplos, sin incluir a empresas de defensa (otro punto importante del espacio. Rocket Labs, especializada en lanzamiento de satélites y componentes, es la más grande; en febrero presentó una gama de paneles solares avanzados para dar energía a centros de datos espaciales.
Si miramos a La Luna, Intuitive Machines es la que tiene más relación con ella. Otros ejemplos son Firefly Aerospace, MDA Space, SES, Eutelsat o, aunque su negocio no sea el de desarrollo tecnológico, Virgin Galactic que lleva turistas al espacio.
Y la salida a bolsa más esperada de este año tiene relación con el espacio. Parece ser que Space X, propiedad de Elon Musk, puede empezar a cotizar este mismo año. Y, como siempre, se pueden buscar fondos de inversión, aunque en este sector son escasos: destacan como fondo convencional el Echiquier Space y como ETF el VanEck Space Innovators. Eso sí, para muchos inversores tienen una pega: buena parte de la cartera está invertida en empresas relacionadas con el sector «defensa».