Los responsables de la macrofiesta ilegal celebrada el pasado 10 de junio en una vivienda situada junto al Camí Vell de Sant Mateu han reconocido finalmente este martes su responsabilidad y han abonado de forma anticipada la sanción impuesta por el Ayuntamiento de Sant Antoni, que asciende a 180.000 euros. Con este paso, el Consistorio portmanyí declarará concluido el expediente sancionador abierto tras la celebración del evento clandestino.
El Ayuntamiento había formulado inicialmente una propuesta de sanción de 300.000 euros al considerar que los hechos constituían una infracción muy grave de la Ley 7/2013 de actividades de las Baleares. Sin embargo, el reconocimiento de los hechos, la renuncia a presentar recurso administrativo y el pago voluntario permiten aplicar la reducción del 40 % prevista en la Ley 40/2015 del Régimen Jurídico del Sector Público, por lo que la cuantía definitiva queda fijada en 180.000 euros.
Según detallaron desde el Ayuntamiento, los promotores habían presentado en un primer momento alegaciones negando los hechos, aunque la tramitación del expediente continuó hasta que este martes comunicaron formalmente el reconocimiento de la infracción y efectuaron el ingreso de la sanción.
Espacio protegido
La propuesta de imponer la sanción máxima se fundamentó en la gravedad de la fiesta y en el riesgo generado para la seguridad, el medio ambiente y el orden público.
Según el expediente municipal, el evento reunió a aproximadamente un millar de asistentes en una finca situada en suelo rústico protegido (SRP-ARIP), dentro de es Amunts y en un Área de Prevención de Riesgos de Incendio (APR), sin autorización y sin las medidas técnicas exigidas en materia de seguridad, control acústico o prevención de riesgos.
La inspección también constató la instalación de infraestructuras temporales y una organización diseñada para facilitar la llegada masiva de público, con un sistema de transporte y control de accesos propio de un gran festival.
Pulseras, DJ y zonas temáticas
La intervención conjunta de la Policía Local de Sant Antoni y la Guardia Civil permitió comprobar el elevado nivel de organización del evento. En el exterior de la finca había personal regulando los aparcamientos, aseos portátiles y grupos electrógenos para suministrar electricidad.
Dentro del recinto, los agentes localizaron a unas 1.000 personas, todas identificadas mediante pulseras de acceso, además de diferentes escenarios y espacios musicales.
La investigación reveló que la convocatoria se había difundido mediante mensajes de WhatsApp con una cuidada puesta en escena. Bajo el nombre de Anomalists, los organizadores invitaban a los asistentes a vivir una supuesta experiencia inmersiva de 22 horas. En el mensaje promocional prometían un «viaje de autodescubrimiento» en el que «el espacio se doblará» y «el tiempo se relajará», anunciando que la ubicación exacta solo se comunicaría días antes del evento.
La fiesta disponía de distintas zonas temáticas, entre ellas The Cube, The Cloud y varios espacios denominados Gateways, además de un food corner e incluso un tiovivo. Los asistentes recibían instrucciones precisas para acudir primero a un punto de encuentro desde el que eran trasladados en furgonetas negras hasta la finca, evitando así el acceso directo de vehículos particulares. «Todos estos factores evidenciaban una especial intensidad del riesgo generado y una afectación potencial a intereses públicos esenciales, como la protección del medio ambiente, la seguridad de las personas y la tranquilidad vecinal, circunstancias que justificaron la imposición de la sanción en su cuantía máxima», precisaron este martes desde el Ayuntamiento de Sant Antoni.
Normas estrictas
La organización había establecido un sistema de acceso similar al de un gran festival privado. Para entrar era imprescindible figurar en la lista de invitados, presentar una autorización de acceso y superar un control de seguridad, incluso disponiendo ya de la pulsera identificativa.
Además, los asistentes debían firmar un documento de exención de responsabilidad en el que aceptaban participar bajo su propio riesgo y asumían las consecuencias de cualquier incidente. El texto advertía de que los organizadores no responderían por lesiones, pérdidas o daños personales y contemplaba la expulsión de quienes incumplieran las normas de comportamiento o causaran desperfectos.
El documento también informaba de que los participantes autorizaban la captación y utilización de imágenes del evento con fines promocionales, mientras que la organización se reservaba el derecho de admisión y expulsión para garantizar el desarrollo de la fiesta.
Con el reconocimiento de responsabilidad y el pago de la sanción, el Ayuntamiento da por concluido uno de los expedientes sancionadores más relevantes tramitados en los últimos años contra una fiesta ilegal en el municipio, un caso que puso de manifiesto el alto grado de organización alcanzado por este tipo de eventos clandestinos en Ibiza
Muy bonita la fiesta. Gracias