El economista Gonzalo Bernardos defendió una visión optimista sobre el futuro económico de España y Europa durante una conferencia en la que reivindicó el turismo como «la gran actividad del siglo XXI» y aseguró que España se ha convertido en «la gran esperanza europea» tras años de debilidad económica en el continente. «Y eso que tenemos un gobierno que no gobierna. Imagínense si lo hiciera…», señaló Bernardos en tono crítico.
El también profesor universitario, pragmático confeso, contrapuso su discurso al pesimismo expresado por otros analistas y afirmó que «es prácticamente imposible que Europa lo haga tan mal en los próximos veinte años como en los últimos». A su juicio, la Unión Europea ha cometido graves errores estratégicos que han debilitado su competitividad frente a China y Estados Unidos.
Bernardos criticó la política industrial europea y, especialmente, el «nefasto legado de Angela Merkel» y puso como ejemplo el deterioro de la industria automovilística alemana, uno de los motores históricos del crecimiento económico europeo. También denunció la permisividad de Europa ante la expansión comercial china, asegurando que el continente permitió durante años la entrada masiva de productos asiáticos y prácticas de ‘dumping’ que han perjudicado a sectores industriales europeos como el químico.
Bernardos advirtió además de la creciente dependencia exterior de Europa y recordó que durante la pandemia, España tuvo que importar desde China productos sanitarios y materias primas farmacéuticas básicas como el paracetamol o el ibuprofeno. También cuestionó algunas políticas medioambientales europeas al considerar que han penalizado la producción y la competitividad industrial.
Austeridad
El economista cargó igualmente contra las políticas de austeridad aplicadas tras la crisis financiera de 2008 y aseguró que Europa prolongó innecesariamente la recesión al priorizar el equilibrio presupuestario frente a la inversión pública. Defendió el turismo como motor económico y destacó que España mantiene una posición competitiva en servicios de alto valor añadido como la arquitectura, la ingeniería, la consultoría o el márketing.