Diez años dan para mucho. Y más a la velocidad con la que avanza el mundo actual. El repaso ultrasónico que la periodista Lina Pons hizo de los contextos nacionales e internacionales que han enmarcado la década de vida del Foro El Económico dejaron a buena parte de la audiencia preguntándose cómo había llegado a su asiento. Hazaña nada menospreciable después de tal vorágine de crisis económicas, pandemias, revoluciones tecnológicas y conflictos bélicos, todos ellos concentrados como los ingredientes de una barrita energética. No es que los días de tormenta se presenten como víspera de resplandores, ya que todos los indicadores apuntan a que la locomotora de la historia va a seguir desbocada (la Administración Trump ya ha apuntado que las tan ansiadas revelaciones ufológicas, la siguiente pantalla del videojuego, están al caer). Dicen que la trampa del acelerón del paso del tiempo reside en la perspectiva del que envejece, para quien un año se va haciendo un periodo cada vez más insignificante de su periplo vital. Si a ello se le suma el frenético crecimiento de sucesos históricos pasando a toda velocidad por la ventanilla, el viaje se vuelve de vértigo. El Foro El Económico ofrece por lo menos la posibilidad de sentarse una vez al año y hablar un poco entre todos de hacia dónde va el tren. O de si todavía mantiene las vías bajo sus vagones.
Uno de los ponentes de la jornada, el exmilitar y experto en geopolítica, Jesús Núñez, fue el más aciago al admitir que no era capaz de plantear un panorama optimista viendo el percal. «No traigo buenas noticias», confesó antes de ceder el escenario a un Gonzalo Bernardos que le contrajo gentilmente al opinar que sí, que hay motivos para la esperanza, pero solo porque no se puede ir a peor.
La presidenta Marga Prohens, que acudió al evento escudada por el conseller de Vivienda, Movilidad y Territorio del Govern, José Luis Mateo, quiso responder a la velada acusación de Bernardos acerca del supuesto desamor entre Baleares y el turismo («algo que parece que aquí ya no os gusta»); la presidenta balear respondió con algunas de las recetas que Antoni Riera ha ido desgranando foro a foro, especialmente la del canje de volumen por valor. Y reivindicó que aquí al turismo se le sigue adorando, por si queda alguna duda alimentada por los ecos de manifestaciones antimasificación que llegan a los Madriles.
La nómina de representantes institucionales se completó con el conseller insular de Turismo, Guillem Ginard, el alcalde de Palma, Jaime Martínez, el delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Rodríguez o el alcalde de Inca, Virgilio Moreno. Las filas socialistas incluían también a Catalina Cladera, Andreu Serra o Martí March.
Desde el lado empresarial, asistieron nombres como el de la presidenta de la Confederación de Asociaciones Empresariales (CAEB), Carmen Planas, Toni Ballester, fundador y CEO de Estel, el presidente de la Federación Empresarial Balear del Transporte (FEBT), Rafael Roig, o el presidente de los industriales de Mallorca (ASIMA), Francisco Martorell. Rosa Maria Regí, presidenta del grupo Quironsalud en Baleares y su marido el doctor Fernando Rotger tampoco quisieron perderse el evento. Daniel Coloma, Carmen Bardi y Javier Sola, del despacho de abogados Cuatrecasas, también estuvieron en el Palau de Congressos.
Por parte del sector hotelero, acudió el presidente de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM), Javier Vich, acompañado de su vicepresidenta ejecutiva, María José Aguiló, y la presidenta de la Agrupación de Cadenas Hoteleras (ACH) Carolina Quetglas.
Un poco en representación de las expectativas de todo ellos estuvo hablando durante su intervención la delegada territorial de CaixaBank en las Islas, Maria Cruz Rivera, quien confirmó que pese a las convulsiones internacionales las previsiones vuelven a ser todo lo positivas que podría desearse. El dinamismo inversor continúa viento en popa y las empresas «buscan cada vez más talento para no perder competitividad». La locomotora balear sigue avanzando a toda máquina, en resumen. Tan rápido que los próximos diez años ya han empezado a quedarse atrás.