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Diez millones para reactivar el corazón de Eivissa

El Ajuntament, con la colaboración de otras administraciones, ha invertido esta cantidad en mejorar y rehabilitar numerosos bienes y zonas históricas durante esta legislatura

La plaza de sa Carrossa, en Dalt Vila, después de su rehabilitación .

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La conservación del patrimonio histórico ha dejado de ser únicamente una obligación administrativa para convertirse en una herramienta de desarrollo económico y turístico. En Eivissa, esta idea ha marcado buena parte de la actual legislatura municipal, en la que el Ajuntament ha impulsado un ambicioso programa de rehabilitación y mejora de sus principales bienes patrimoniales y espacios históricos. El balance supera los diez millones de euros en inversiones destinadas a recuperar edificios emblemáticos, renovar plazas y calles históricas y reforzar la identidad de una ciudad cuyo principal activo es, precisamente, su legado cultural.

Una inversión que se une a la apertura del Parador de Eivissa el pasado mes de marzo y que supuso la recuperación del antiguo Castillo y La Almudaina de Dalt Vila. La estrategia responde a un doble objetivo. Por una parte, preservar el conjunto declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1999. Por otra, convertir los barrios históricos en espacios vivos durante todo el año, capaces de atraer visitantes más allá de la temporada alta y, al mismo tiempo, ofrecer una mejor calidad de vida a sus residentes.

LA MARINA.

El proyecto más simbólico es, probablemente, la rehabilitación de sa Peixateria. Este singular edificio octogonal del barrio de la Marina, uno de los más reconocibles de la arquitectura popular ibicenca, ha experimentado una profunda transformación para convertirse en un centro cultural polivalente. La actuación, cercana a los 1,8 millones de euros, ha respetado la imagen exterior del inmueble y sus elementos arquitectónicos más característicos, al tiempo que ha adaptado el interior a las necesidades actuales.

El objetivo va mucho más allá de conservar un edificio histórico. La nueva Peixateria está concebida como un espacio capaz de albergar exposiciones, conciertos, representaciones escénicas y actividades culturales durante todo el año, generando un flujo constante de visitantes y actividad económica en una zona que tradicionalmente sufría una notable estacionalidad. Muy cerca de allí se encuentra otra de las actuaciones más relevantes de la legislatura: la remodelación del Mercat Vell. Construido en 1872, el histórico mercado constituye uno de los principales iconos urbanos de la Marina. La intervención persigue recuperar la imagen original del edificio, eliminando elementos añadidos con el paso de las décadas y reorganizando su espacio interior.

La reforma, todavía en marcha, contempla nuevos puestos de venta, mejores servicios y una distribución más funcional, reforzando el carácter comercial de este equipamiento histórico. La actuación supone una inversión cercana a los 580.000 euros y forma parte de una estrategia destinada a revitalizar el comercio tradicional y potenciar la experiencia turística en el centro histórico. «Llevamos 25 años trabajando para mejorar y poner en valor el patrimonio de Eivissa. No queremos ciudades museo, queremos espacios vivos, que nuestros residentes vuelvan a vivir en la Marina, Dalt Vila o sa Penya», apunta el alcalde de Eivissa, Rafa Triguero.

DALT VILA.

La recuperación del Camí del Calvari representa otra de las grandes apuestas del Ajuntament de Eivissa. Con una inversión superior a los 2,5 millones de euros, este proyecto transforma uno de los accesos más emblemáticos a Dalt Vila en un paseo adaptado a las necesidades del siglo XXI. La actuación incluye la renovación de infraestructuras, la mejora de la accesibilidad, la construcción de nuevos miradores, zonas de sombra y la ampliación del aparcamiento existente. Se trata de una intervención que combina conservación patrimonial, movilidad y aprovechamiento turístico, mejorando la conexión entre distintos espacios históricos de la ciudad.

En Dalt Vila destaca también la remodelación de la plaza de sa Carrossa. La intervención, cercana al millón de euros, ha permitido renovar servicios urbanos obsoletos y adaptar el espacio a criterios de accesibilidad universal, respetando al mismo tiempo su valor histórico. La plaza recupera así su papel como espacio de encuentro para residentes y visitantes y forma parte de un conjunto de actuaciones financiadas parcialmente con fondos europeos Next Generation, orientados a la rehabilitación sostenible del patrimonio con uso turístico.

La apuesta municipal no se limita a los grandes proyectos visibles. Durante la legislatura también se ha puesto en marcha el nuevo laboratorio arqueológico de Sa Pedrera, con una inversión cercana a los 100.000 euros. Este equipamiento centraliza la conservación, clasificación y estudio de los materiales arqueológicos que aparecen en las distintas obras realizadas en el municipio. Aunque su impacto turístico es menos evidente, el laboratorio representa una pieza esencial en la gestión del patrimonio histórico, permitiendo conservar y estudiar los hallazgos arqueológicos que enriquecen el conocimiento sobre la evolución de la ciudad.

Estas actuaciones forman parte de una planificación mucho más amplia. La remodelación de las calles Santa Maria y Mariano Tur de Montis, las mejoras en General Balanzat, las intervenciones en el entorno de Vara de Rey y otros proyectos en marcha completan una estrategia global de recuperación de los barrios históricos. El modelo elegido por el Ajuntament combina recursos propios con financiación procedente del Impuesto de Turismo Sostenible, fondos europeos Next Generation y aportaciones del Consorcio Ibiza Patrimonio de la Humanidad, el Govern balear y el Consell d’Eivissa. Esta colaboración institucional ha permitido movilizar recursos extraordinarios para ejecutar proyectos que, de otro modo, habrían requerido muchos más años.

Desde una perspectiva económica, la inversión en patrimonio se entiende como una apuesta por la diversificación turística. Eivissa es mundialmente conocida por su oferta de ocio y sol y playa, pero cada vez más visitantes demandan experiencias vinculadas a la cultura, la gastronomía y la historia. «Es un orgullo contar con esta declaración de Patrimonio Mundial, pero no puede quedarse solo en un reconocimiento sobre el papel; debe verse físicamente en el entorno y en las inversiones que se realizan», destaca el presidente del Consell d’Eivissa, Vicent Marí. La recuperación de espacios emblemáticos contribuye a ampliar esa oferta, favoreciendo además la desestacionalización. Un centro cultural como sa Peixateria, un mercado histórico renovado o recorridos urbanos mejor adaptados generan actividad durante todo el año y ofrecen nuevos atractivos para un visitante interesado en descubrir la identidad local.

VISITA.

La importancia de esta estrategia quedó reflejada recientemente en la visita realizada por representantes de la UNESCO e ICOMOS, que pudieron conocer sobre el terreno las principales actuaciones ejecutadas y en desarrollo. La presentación de estos proyectos permitió mostrar el esfuerzo realizado por la ciudad para compatibilizar la conservación del patrimonio con las necesidades de una urbe moderna y un destino turístico internacional.

La actual legislatura está dejando una de las mayores inversiones patrimoniales realizadas en Eivissa en las últimas décadas. Más allá de las cifras, el objetivo es consolidar un modelo de ciudad en el que la protección del legado histórico se convierta en un factor de competitividad económica, cohesión social y diferenciación turística. Porque en una ciudad Patrimonio Mundial, conservar el pasado supone una inversión estratégica para construir un futuro más sostenible, atractivo y capaz de generar oportunidades para residentes, empresas y visitantes.

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