Síguenos F Y T I T R
Hoy es noticiaEs noticia:

Tres décadas dedicados a la construcción

La empresa familiar BM Confort afronta el relevo generacional e impulsa el primer edificio de ‘coliving’ de la isla para resolver el problema a la vivienda

Adrián y Óscar Bedoya están al frente de la empresa familiar ibicenca BM Confort.

|

Hablar del mercado inmobiliario en Eivissa es hablar de uno de los mayores desafíos económicos de la isla. La escasez de suelo disponible, el incremento constante de los costes de construcción, la lentitud administrativa y una demanda que supera ampliamente a la oferta han convertido el acceso a la vivienda en una de las principales preocupaciones tanto para residentes como para empresas. En este contexto, cualquier iniciativa que proponga nuevas soluciones adquiere un especial interés para la opinión pública, en especial, para los residentes.

Es precisamente en ese escenario donde BM Confort ha decidido dar un paso diferente. La promotora ibicenca, una empresa familiar con más de 30 años de trayectoria en la promoción residencial, impulsa el primer proyecto de coliving desarrollado en Eivissa, una fórmula habitacional que pretende ofrecer una respuesta flexible para trabajadores desplazados y residentes temporales sin perder de vista el objetivo de aliviar la presión sobre la vivienda convencional. La iniciativa supone también un nuevo capítulo en la historia de una compañía que ha sabido combinar la experiencia acumulada por la primera generación con la incorporación de una visión empresarial más innovadora de la mano de los hermanos Óscar y Adrián Bedoya.

La empresa BM Confort fue fundada en 1995 por sus padres, aunque la vinculación de la familia con la construcción en Eivissa comenzó años antes. «La empresa se funda en 1995, aunque mi padre ya llevaba años construyendo en la isla. Es una empresa familiar con más de 30 años de recorrido en Eivissa, siempre ligada a la promoción y la gestión inmobiliaria residencial», explica Óscar. El relevo generacional, lejos de producirse de forma brusca, ha sido progresivo. «No ha sido un cambio abrupto sino una transición paulatina en la que mi hermano Adrián y yo hemos ido asumiendo cada vez más responsabilidad durante los últimos diez años», señala. En la actualidad, la compañía comercializa y gestiona sus activos bajo la marca Singular Habitat.

OBJETIVO COMÚN.

Una de las fortalezas de BM Confort reside precisamente en la complementariedad de quienes hoy dirigen la empresa. Óscar aporta un perfil empresarial y tecnológico poco habitual dentro del sector inmobiliario. Licenciado en Informática y con formación de posgrado en negocios, desarrolló buena parte de su carrera creando startups internacionales, especialmente en Asia y Latinoamérica. Más tarde decidió completar su especialización con un máster en gestión inmobiliaria, lo que terminó acercándolo definitivamente a la empresa familiar. «Hoy llevo la parte financiera y comercial de la empresa», resume. Paralelamente, mantiene su actividad en el ámbito tecnológico al frente de Nestra, una plataforma basada en inteligencia artificial que analiza la viabilidad urbanística y económica de suelos y promociones inmobiliarias.

El ‘coliving’ consiste en pequeños estudios que también tienen zonas comunes.

Adrián representa más el perfil técnico. Arquitecto formado en Barcelona, inició su carrera profesional en Brasil antes de regresar a Eivissa para fundar su propio estudio de arquitectura. Entre sus trabajos figuran actuaciones relevantes para la ciudad, como la renovación del paseo de ses Figueretes o la remodelación del Hotel One Ibiza. En BM Confort dirige actualmente todas las áreas relacionadas con el diseño, la redacción de proyectos y la ejecución de las obras.

CRECER SIN ESPECULAR.

Frente a un mercado donde buena parte de la actividad inmobiliaria está orientada hacia el segmento del lujo, BM Confort reivindica una estrategia basada en la prudencia. «No tenemos un lema como tal, pero sí una forma muy clara de entender el negocio. Somos conservadores: pensamos en BM Confort como una empresa que tiene que seguir aquí también para nuestros hijos, así que huimos de la especulación pura y dura», afirma Óscar.

La compañía ha decidido centrar toda su actividad en la vivienda residencial. «Solo hacemos proyectos en los que tenemos la seguridad de aportar valor y de resolver un problema. Por eso no hacemos lujo ni otro tipo de activos que no sean vivienda», afirman los hermanos Bedoya. Ese planteamiento también condiciona la forma de diseñar cada promoción. Para Adrián, el verdadero elemento diferenciador no es competir con otras empresas, sino aportar calidad al parque residencial de la isla. «Hay tanta demanda que el problema no es competir entre promotoras. Cuanta más vivienda se ponga en el mercado, mejor», explica. «Nosotros ponemos el foco en innovar y en pensar mucho cada proyecto. Diseñamos viviendas pensadas de verdad para vivir en ellas. La prueba es muy sencilla: ¿viviríamos nosotros aquí? Si la respuesta es no, directamente no lo construimos».

NUEVO MODELO.

La mayor innovación de BM Confort llega con el desarrollo del primer edificio de coliving de Eivissa. Aunque el término se ha popularizado en los últimos años, Adrián considera necesario explicar en qué consiste realmente este modelo. «Es, básicamente, un edificio con unidades de alojamiento más pequeñas que una vivienda tradicional», explica. Cada residente dispondrá de un estudio privado completamente equipado, con cocina, baño, comedor y zona de descanso, mientras que otras instalaciones estarán destinadas al uso compartido. Así, el edificio contará con una gran terraza común, cocina para encuentros, salón y espacios de coworking. «Sería como una casa muy grande con muchas habitaciones independientes, donde cada uno tiene su intimidad, pero también puede convivir». La propuesta responde a una realidad muy concreta del mercado laboral ibicenco: miles de trabajadores que permanecen en la isla durante temporadas limitadas y que encuentran enormes dificultades para acceder a una vivienda.

GRAN INTERÉS.

El interés generado por el edificio ha llegado incluso antes de su puesta en funcionamiento. «Está habiendo mucho interés, tanto de particulares como de empresas. Varias compañías con necesidades urgentes de trabajadores ya nos los han pedido», explica Óscar. Actualmente, la empresa estudia el modelo de gestión más adecuado. Su intención no pasa por vender o alquilar cada unidad individualmente sino por mantener el inmueble como un único activo. «Nuestro trabajo no es tanto la explotación del activo como su tenencia, así que probablemente lo más sencillo sea ceder el edificio a una empresa con trabajadores de temporada o de carácter itinerante», precisan los hermanos.

Si la experiencia ofrece buenos resultados, BM Confort contempla desarrollar nuevos proyectos similares. «Eivissa tiene un problema estructural de vivienda muy grande», recuerda Adrián. «Este modelo aporta una solución concreta para personas que viven aquí durante unos meses o unos años y, además, ayuda a liberar viviendas tradicionales para quienes residen de forma permanente», afirman los hermanos Bedoya. Otra de las características del proyecto es la utilización de madera estructural como principal sistema constructivo. Para Adrián, existe un error frecuente al asociar este material con un menor coste económico. «La madera no es la solución para hacer vivienda más barata. Es una solución para hacer una vivienda más sostenible, igual de duradera y más respetuosa con el medio ambiente», según precisa. En este sentido, el arquitecto explica que el coste incluso resulta ligeramente superior al de un edificio convencional, aunque la rapidez de ejecución permite reducir los plazos de financiación. «Si fuera un edificio tradicional tardaríamos aproximadamente un año más en tenerlo. Nos cuesta un poco más, pero al final es positivo en muchos otros aspectos», precisa.

Preguntado por el mercado inmobiliario de Eivissa, Óscar considera que no existe una única explicación para el elevado precio de la vivienda. «La falta de suelo es uno de los problemas, aunque tampoco soy partidario de liberalizar mucho más porque vivimos de la naturaleza y de nuestras playas», afirma. A ello añade un coste de construcción que estima hasta un 30% superior al de la península debido al transporte de materiales y a la escasez de mano de obra especializada. Sin embargo, considera que el principal factor poco visible son los tiempos administrativos. «Tardar entre un año y dieciocho meses en obtener una licencia encarece muchísimo la vivienda porque tienes un capital enorme parado soportando unos intereses muy elevados». Respecto al crecimiento futuro de la mayor de las Pitiüses, mantiene una posición prudente. «En algunas cosas creo que sí hemos llegado al límite. Pero en los últimos años parece que el límite siempre se acaba superando, así que es difícil hacer pronósticos», precisan.

Sin comentarios

No hay ningún comentario por el momento.

Lo más visto