Con tan solo andar por la avenida principal de Platja d’en Bossa a media mañana se puede notar como la afluencia de gente es mucho menor de lo que es habitual para estas fechas. A mitades de agosto es el momento de mayor efervescencia de la temporada, pero la imagen que se ofrece en la calle radica de esto. Si bien algunas cafeterías y establecimientos de comida rápida sí que presentan una gran afluencia de gente, la mayoría de los establecimientos reciben a los clientes a cuentagotas.
Es cierto que las sofocantes temperaturas que vienen ya días haciendo invita mucho más a pasar una jornada en la playa que no merodeando por las calles. Pero también es cierto que esta es una tendencia que va mucho más allá de un momento puntual o de una jornada de mucho calor. Hay comercios que están apuntando a una facturación que se ha reducido prácticamente a la mitad respecto a otros veranos. La mayoría no son tan tajantes, pero todos apuntan a unas sensaciones irregulares.
Ocupación y llegadas en positivo
Los datos macroeconómicos siguen siendo más que positivos. Según los últimos datos de ocupación hotelera registrada en las Pitiusas, durante el mes de julio se superó el 89,59%, lo que supone una mejora de 0,89 puntos porcentuales respecto al mismo mes de 2025, cuando se registró una ocupación del 88,70 por ciento. Según informó la Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera en un comunicado, en la segunda quincena del mes se superó el 91,59 por ciento de ocupación, mientras que la primera quincena registró una ocupación media del 87,45 por ciento, prácticamente en la línea del año anterior.
A su vez, el aeropuerto de Ibiza sigue batiendo récord tras récord en número de llegadas. Hace apenas unos días y según los datos de AENA, se registraban 5,2 millones de pasajeros solo hasta julio.
Sensaciones encontradas
Sin embargo, y pese a estos grandes datos de ocupación hotelera, y como ya remarcaba este rotativo desde Pimeef Restauració advirtieron semanas atrás de que el sector está registrando un verano «bastante irregular» debido a que ahora los turistas disfrutan de estancias muy cortas, de dos o tres noches, y por el encarecimiento general de los vuelos y hoteles recortan a la hora de ir a restaurantes. Un diagnóstico en el que coincidían, a su vez, desde la patronal CAEB, quienes apuntaban que «la temporada está siendo bastante irregular, sobre todo si se analiza por sectores.»
Comercios en mínimos
Pese a esos datos macroeconómicos y de llegadas de turistas tan positivos, los comercios de la zona de Platja d’en Bossa viven una experiencia completamente diferente y coinciden, de manera prácticamente unánime, en que esta está siendo una temporada, cuanto menos «extraña», o mala para otros tantos.
Para Amanda, encargada de la tienda de souvenirs July, los números pueden llegar hasta una reducción «de hasta el 50% respecto a otros años». Vincula directamente este frenazo comercial al perfil de turista: «la mayoría de ellos vienen con el presupuesto justo. De hecho, a muchos se les ve durmiendo en la playa para no tener que gastar dinero en alojamiento. Luego está el turista que tiene mucho poder adquisitivo, pero ese no va a venir a comprar a un comercio de la zona», apunta. Además, considera que por si esta cuestión de perfil fuera poca, también hay menos gente en una zona tan turística como es Platja d’en Bossa.
Ausencia de familias
Para Amanda, este receso comercial y el público que falta se relaciona directamente con esa cantidad de familias que han dejado de venir a Ibiza por lo mucho que se han elevado los precios de los alojamientos y la restauración en la isla.
Una opinión que coincide con la de Ana, vendedora en la tienda de ropa Dreams: «este está siento un año muy raro en cuanto a ventas. Es cierto que en ciertos momentos y a ciertas horas sí que hay movimiento, pero por lo general está funcionando de manera muy extraña», apunta. No se atreve a calificarlo como el peor de los últimos años, pero sí mucho más fluctuante.
Este es, precisamente, el parecer de Cristina, trabajadora de uno de los supermercados de la zona, que sin ser capaz de ofrecer números, apunta a que se está vendiendo «mucho menos que otros años. Por la calle hay menos gente, y eso se nota. No tiene nada que ver con lo que era antes».
En este sentido señala nuevamente esa falta de familias como el factor fundamental para explicar la caída de las ventas que experimenta Platja d’en Bossa, pero también la isla en general.
Menos IBIZA LUXURY y más turismo familiar. Pero como va a venir el turismo familiar con los precios que tenemos.