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Club Hotel Aguamarina, 50 años de turismo familiar

El establecimiento de Arenal d’en Castell, en Menorca, ha invertido cerca de cinco millones de euros para renovar de forma integral sus instalaciones y reforzar su apuesta por la calidad

El Club Hotel Aguamarina ocupa una superficie de 30.000 metros cuadrados y dispone de 594 habitaciones que se reparten en tres edificios en Arenal d’en Castell.

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Inaugurado en 1972 en la urbanización de Arenal d’en Castell, el Club Hotel Aguamarina forma parte de una generación pionera de establecimientos de Menorca lleva más de medio siglo evolucionando al ritmo del propio destino hasta convertirse en uno de los complejos hoteleros de mayor capacidad de la isla. El establecimiento, de capital familiar menorquín, dispone actualmente de 549 habitaciones distribuidas en tres edificios, ocupa alrededor de 30.000 metros cuadrados y puede alojar hasta 1.700 personas entre adultos y niños en los momentos de máxima ocupación. A lo largo de una temporada puede llegar a acoger a más de 40.000 personas, principalmente procedentes del Reino Unido, España, Portugal, Italia, Francia y República Checa.

RITMO DEL TURISMO.

Con el propósito de generar una experiencia más completa, el Club Hotel Aguamarina ha desarrollado durante los últimos ocho años un proceso continuado de renovación que acumula inversiones cercanas a los cinco millones de euros. No se trata de una reforma integral realizada de una sola vez, sino de una estrategia de mejora progresiva que ha alcanzado las zonas comunes, los restaurantes, las terrazas, el mobiliario, el interiorismo y diferentes espacios exteriores. «Siempre estamos haciendo cosas. Algunas son muy visibles para el cliente y otras tienen que ver con las instalaciones y apenas se perciben, pero son igualmente necesarias», explica su director, Fernando Estrade, que se incorporó al establecimiento como subdirector en 2017 y asumió la dirección tres años más tarde.

Toda la planta noble, tanto interior como exterior, ha sido renovada, mientras el establecimiento continúa avanzando con el objetivo de elevar en el futuro su categoría desde las tres estrellas superior actuales hasta las cuatro estrellas. Las actuaciones también alcanzan ámbitos relacionados con la eficiencia energética y el consumo de recursos. El hotel ha instalado paneles solares con una potencia de alrededor de 170 kilovatios, capaces de cubrir una parte importante de la demanda eléctrica e incluso de producir, en determinados momentos del día, más energía de la que se consume de la red. A ello se suman la instalación de aireadores en los grifos, la sustitución progresiva de las bañeras por platos de ducha, la incorporación de sistemas automáticos de agua en las zonas comunes y las campañas de sensibilización para reducir el lavado innecesario de toallas y ropa de cama. «Intentamos ser lo más responsables posible con el consumo de agua y energía. Son pequeñas decisiones, pero en un hotel de estas dimensiones su impacto acaba siendo muy importante», afirma.

UNIVERSO PROPIO.

La transformación más singular del Club Hotel Aguamarina no ha sido únicamente arquitectónica o estética, sino conceptual. Durante décadas, la oferta familiar se ha construido alrededor de una piscina, un equipo de animación y la cercanía de la playa. Ahora el hotel busca que los niños no sean simples usuarios de las instalaciones, sino protagonistas de una historia que se desarrolla durante sus vacaciones. De esa voluntad nació hace unos años el universo de los Aguanimals, una colección de personajes inspirados en animales marinos que cobran vida y protegen la isla frente a los planes del Capitán Maligno, un villano que intenta contaminarla y causar problemas en el hotel. «La idea era crear un mundo de fantasía que enamorase a los niños y hacerlos partícipes», explica Estrade.

El director del Club Hotel Aguamarina, Fernando Estrade junto con el equipo de animación.

La tematización se extiende por el miniclub, el parque infantil, las áreas de juegos y los espectáculos, en los que también participan las mascotas representadas por el equipo de animación. El complejo dispone de seis piscinas, una de ellas con toboganes, una piscina infantil con juegos, castillos hinchables, minigolf, pistas multideporte y diferentes actividades para todas las edades. El miniclub permite incluso que los niños puedan permanecer con los animadores durante buena parte de la jornada y quedarse a comer con ellos. De esta manera, los padres pueden disfrutar de las zonas exclusivas para adultos, descansar en las balinesas, acercarse a la playa o disponer de unas horas de tranquilidad. «Al final, si los niños están entretenidos, contentos y a gusto, los padres también pueden disfrutar de las vacaciones», resume el director.

DINAMIZADOR.

Con el paso de los años, el hotel se ha convertido en una pieza relevante de la actividad económica de Arenal d’en Castell, en la que también hay otros establecimientos hoteleros abiertos. Durante la temporada alta emplea directamente a unas 250 personas y genera alrededor de medio centenar de puestos de trabajo indirectos vinculados a empresas proveedoras, mantenimiento, transporte y servicios auxiliares. Los departamentos con más personal son los de pisos, cocina, comedor y bares, aunque el establecimiento cuenta también con equipos propios de mantenimiento, jardinería, piscinas, electricidad, fontanería, carpintería y limpieza de exteriores. Buena parte de los proveedores, especialmente los que suministran mayor volumen de mercancías, son empresas menorquinas. «Prácticamente todos nuestros proveedores habituales son locales. Es evidente que no todo se puede producir en Menorca, pero intentamos que el distribuidor sea de la isla», explica el director.

El establecimiento permanece abierto un mínimo de siete meses, habitualmente entre abril y octubre, aunque algunos años puede ampliar la temporada hasta diez meses gracias a programas de turismo sénior que permiten empezar en febrero y mantener la actividad hasta noviembre.

LA PLANTILLA.

Uno de los grandes retos que afronta el sector turístico menorquín es encontrar trabajadores y, especialmente, facilitarles un alojamiento durante la temporada. El Club Hotel Aguamarina dispone de unas sesenta plazas para empleados, lo que permite alojar aproximadamente a entre un 20 y un 30 por ciento de la plantilla procedente de fuera de la isla. «El trabajador que ya vive en Menorca no tiene este problema, pero para contratar a alguien de fuera necesitamos ofrecerle una solución porque ahora mismo resulta muy difícil encontrar alojamiento», reconoce el director. Una parte importante de la plantilla está formada por trabajadores con una larga trayectoria en la empresa o por personas que llegaron hace años desde otros lugares y acabaron estableciéndose de manera permanente en Menorca. Sin embargo, la incorporación de nuevos profesionales obliga a buscar fórmulas que permitan superar una de las principales barreras del mercado laboral insular. Ofrecer alojamiento se ha convertido así en un elemento determinante para completar los equipos de trabajo y garantizar la continuidad de la actividad durante toda la temporada.

ABIERTO A MENORCA.

Aunque su actividad continúa dirigida principalmente al visitante vacacional, el Club Hotel Aguamarina tiene abiertas sus instalaciones a la población local. El establecimiento está potenciando los pases de día, una modalidad que permite disfrutar de las piscinas, las zonas infantiles y parte de la oferta gastronómica sin necesidad de alojarse en el hotel. La iniciativa responde a las peticiones de familias residentes que preguntaban de qué manera podían acceder a unas instalaciones que, por sus dimensiones, disponen de margen suficiente para recibir público externo sin interferir en la estancia de los huéspedes. «Muchas veces la gente quiere pasar el día en el hotel, celebrar un cumpleaños o reunirse con varias familias y no sabe dónde hacerlo. Tenemos una infraestructura que permite ofrecer también esta posibilidad», explica Estrade.

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