Buenas noticias para Joyería Pomar, establecimiento que hace unas semanas sufrió un robo de joyas valorado en 17.000 euros por parte de una ladrona que aprovechó un momento de despiste de la dependienta para llevarse toda una vitrina que estaba llena de joyas ibicencas muy valiosas. Tras días de investigación, la Policía Nacional ha conseguido detener a la ladrona y ha recuperado todas las joyas.
El robo tuvo lugar el pasado 27 de agosto, sobre las 13:15 horas, y supuso un momento de máxima tensión para todos los trabajadores y responsables. A los pocos minutos de producirse el robo se dieron cuenta de que faltaban muchas piezas en un expositor y rápidamente salieron a la calle con el objetivo de encontrar a la persona y poder recuperarlas. Sin éxito.
Ahora, tras poner la denunciar, han recibido la gran noticia: la ladrona ha sido detenida y las joyas recuperadas. En esta línea, David Pomar, uno de los responsables de la tienda, ha explicado a Periódico de Ibiza y Formentera que han recibido la noticia con «alegría y alivio». «Cuando llamaron a mi hermana me dijo que la Policía se alegró tanto como si se las hubieran robado a ellos», explica.
«Al ser piezas más antiguas, ibicencas, es más sentimental que otra cosa. Nos importaba más el sentimiento que el valor de las joyas», añade Pomar, quien se muestra «muy agradecido con la Policía Nacional y con todos los medios». «Pensábamos que no íbamos a recuperar las joyas, porque nos dijeron que estos ladrones están un par de días por la isla y se van», dice con alegría al haber recuperado estas joyas que tanto valor sentimental tienen para Joyería Pomar.
Me sorprende que tuviera las joyas en su posesión. Se ve que era novata en el "arte" del robo. En estos casos suelen sacar el botín rápidamente de la isla, y si no es el caso, nunca se guarda en el domicilio del caco. O se guarda con otra persona de confianza, o se esconde en algún lugar secreto y escondido en un bosque o en la montaña, en una bolsa cerrada y debidamente escondida debajo de piedras, lejos de senderos de paso. De toda la vida los bosques de la isla han servido de escondite de botines. . A ver si al menos David aprende la lección y se pone las pilas y pone al día las medidas de seguridad, que no se puede dormir uno en las nubes cuando se regenta una joyería, como le pasó a él. Está vez ha tenido suerte, pero la próxima igual no, y por mucho que luego salga en los medios a llorar, no le solucionará nada.