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Eivissa, menos presión humana y más gasto

Registra 4,11 millones de pernoctaciones hoteleras entre mayo y julio, un 3% menos en comparación con un año antes, mientras que el gasto turístico llega a los 1.121 millones y aumenta un 8,3%

Los 4,11 millones de pernoctaciones hoteleras entre mayo y julio es casi un 4% menos que hace una década.

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Eivissa está viviendo una temporada turística que rompe, al menos parcialmente, con una de las reglas que durante años han dominado el debate económico de la isla: más turistas y más noches significaban más actividad y mejores resultados. Los últimos datos disponibles apuntan en otra dirección. En este sentido, entre mayo y julio, las pernoctaciones hoteleras han descendido, mientras el gasto turístico continúa creciendo. Al mismo tiempo, la presión humana también se ha contenido y los visitantes parecen concentrarse cada vez más en las zonas específicamente turísticas.

Los datos del Institut Balear de Estadística (Ibestat) reflejan que Eivissa contabilizó 4,11 millones de pernoctaciones hoteleras entre mayo y julio de 2026. La cifra supone casi un 3% menos que en el mismo periodo de 2025 y cerca de un 4% menos que hace una década, tomando como referencia mayo-julio de 2017. La fotografía cambia cuando se analiza el gasto. Según la Encuesta de Gasto Turístico (Egatur), elaborada por el Ministerio de Turismo y recogida en Balears por el Ibestat, los visitantes que viajaron a Eivissa durante el segundo trimestre gastaron 1.121,02 millones de euros, un 8,3% más que en el mismo periodo del año pasado y un 14,6% más que en 2024.

La combinación de ambos indicadores alimenta una conclusión que el vicepresidente primero del Consell d’Eivissa, Mariano Juan, considera especialmente relevante: «Menos noches no está significando menos valor económico». En su opinión, la evolución demuestra que la isla puede generar más actividad económica sin incrementar necesariamente el número de visitantes ni la presión sobre el territorio. «Estamos viendo que más gasto no tiene por qué ir asociado a más noches ni necesariamente a más presión turística. El objetivo debería ser generar más valor con una presión más contenida sobre la isla», sostiene Juan.

MENOS PRESIÓN HUMANA.

La evolución de las pernoctaciones se produce, además, en paralelo a una reducción de la presión humana. Así, el Índice de Presión Humana (IPH), que contabiliza el conjunto de personas presentes simultáneamente en la isla, registró durante julio y agosto de 2025 una media de 1.078 personas menos al día respecto al mismo periodo de 2024. En el conjunto de ambos meses se contabilizaron 66.860 personas menos y el IPH se situó por debajo del año anterior durante 41 de los 62 días analizados. Para Juan, este dato resulta especialmente significativo porque julio y agosto son tradicionalmente los meses en los que la percepción de saturación alcanza sus mayores niveles. «Muchas veces identificamos más volumen con mejores resultados económicos y los datos empiezan a mostrar que no siempre van de la mano», señala.

Eivissa tiene la entrada de coches limitada, lo que también influye en la reducción de la presión humana.

El vicepresidente del Consell considera que esta evolución ayuda a explicar una sensación que se ha extendido durante el verano entre residentes y empresarios: la percepción de que hay «menos gente» y, por tanto, de que la temporada está siendo peor. Sin embargo, sostiene que los indicadores económicos ofrecen una lectura más compleja. A esta menor presión se suma otro elemento: el esfuerzo de las administraciones por combatir el alquiler turístico ilegal. Según Juan, los cinco ayuntamientos de la isla, en colaboración con el Consell, han conseguido reducir de forma significativa la presencia de anuncios ilegales en plataformas digitales. De los alrededor de 4.000 anuncios totales contabilizados el año pasado, asegura que actualmente quedan menos de 2.000.

El efecto, según su interpretación, no se limita a reducir la oferta irregular sino que modifica la distribución territorial de los visitantes. «Si hemos dado un golpe muy fuerte a los pisos turísticos ilegales quiere decir que, más allá de la cantidad de turistas que vengan, estos se alojan donde los planeamientos urbanísticos han diseñado que estén, es decir, en las zonas turísticas», afirma. La consecuencia sería una menor presencia de visitantes en barrios residenciales y centros urbanos, un factor que también puede contribuir a que la percepción de saturación sea diferente pese a que Eivissa siga recibiendo un elevado número de turistas.

LAS VALORACIONES.

Pero la interpretación de los datos no es unánime. La presidenta de la Asociación Española de Directores de Hotel (AEDH), Alicia Reina, considera que hay que analizar las cifras «con perspectiva». A su juicio, el descenso de las pernoctaciones y el aumento del gasto «no es necesariamente contradictorio, pero tampoco podemos interpretarlo automáticamente como positivo». En este sentido, Reina apunta a varios factores que pueden estar detrás de la evolución. Durante buena parte de la temporada, los hoteles han detectado reservas realizadas más cerca de la fecha de llegada y «bastante sensibilidad» al precio, incluso entre los clientes de categorías altas. Agosto, sin embargo, habría mostrado un comportamiento diferente, con estancias más largas.

La responsable de la AEDH advierte, además, de que el aumento del gasto debe analizarse teniendo en cuenta la inflación. «El turista puede estar gastando más en términos absolutos, pero el alojamiento, el transporte, la restauración y los servicios también son más caros», explica. Y añade una advertencia relevante para las empresas: «Una mayor facturación no significa necesariamente mayor rentabilidad porque nuestros costes también han aumentado considerablemente».

Por eso, Reina considera necesario abandonar una lectura basada exclusivamente en llegadas y pernoctaciones y observar indicadores como la estancia media, el gasto real por visitante, la rentabilidad empresarial y la distribución del gasto dentro de la economía insular, entre otros. Su conclusión coincide, en parte, con la tesis de Juan: «En un territorio limitado como el nuestro, el objetivo no debería ser crecer indefinidamente en volumen». El verdadero reto, afirma, es conseguir «un turismo de mayor valor, más rentable y que genere un mejor retorno para Eivissa».

Desde la CAEB, su vicepresidente en las Pitiusas, José Antonio Roselló, ya había reclamado prudencia ante la evolución de las pernoctaciones. En junio, las estancias en Eivissa llegaron a caer más de un 5%, aunque posteriormente el descenso se moderó hasta el 1,7%. Roselló considera que la base estadística todavía es demasiado corta para extraer conclusiones definitivas y recuerda, además, que Eivissa y Formentera presentan comportamientos diferentes. Por su parte, la patronal hotelera comparte una valoración relativamente positiva. Su presidenta, María Costa, asegura que los datos de ocupación de mayo, junio y julio se encuentran en niveles muy similares a los del año pasado, lo que reflejaría una evolución estable después de varios ejercicios de fuerte crecimiento.

La patronal considera que el aumento del gasto es una señal positiva y lo relaciona con la inversión, la mejora de la oferta y la apuesta empresarial por incrementar la calidad. La temporada, según esta lectura, no estaría marcada tanto por un retroceso como por una «contención del crecimiento». También desde la Pimeef se aprecia un cambio en las pautas de comportamiento. Su presidente, Alfonso Rojo, señala que el turismo se concentra más durante los fines de semana, algo que contribuye a alimentar la sensación de una temporada irregular. «También está claro que se produce un cambio de paradigma y habrá que ir adaptándose a esas nuevas necesidades», afirma. Eivissa se encuentra, por tanto, ante una posible transición desde un modelo basado principalmente en el crecimiento cuantitativo hacia otro en el que ganan peso la calidad, la rentabilidad y la gestión de los flujos turísticos. «Hay días con menos presión turística, pero con más gasto turístico. Y los turistas se concentran en las zonas turísticas, moviéndose menos», resume Mariano Juan. «Algo está cambiando».

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