Emprender también es posible a partir de los 50 años. La experiencia profesional y vital acumulada permite detectar necesidades, conocer mejor un sector e identificar problemas para los que se pueden encontrar soluciones. La Universitat de les Illes Balears (UIB) participa por primera vez en TaleS 2026, un programa de emprendimiento sénior impulsado por el Centro de Investigación Ageingnomics de la Fundación Mapfre y el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE). La iniciativa ofrece un espacio a las personas mayores de 50 años que sienten inquietud por emprender, tanto si ya tienen una idea de negocio como si todavía no saben qué proyecto podrían desarrollar.
Manuel Redondo, portavoz del CISE, explica que «TaleS nació para resolver un desajuste evidente: las personas sénior cuentan con una experiencia profesional consolidada y décadas de vida activa por delante, pero la mayoría de los programas de apoyo a la creación de empresas se dirigen a un perfil joven». Asimismo, añade que «TaleS pretende potenciar la creatividad de las personas sénior, conectarlas y ayudarlas a construir un modelo de negocio basado en su conocimiento y talento». Por su parte, Joan Calafat, técnico de emprendimiento de UIBEmprèn, señala que «el emprendimiento no tiene edad ni está limitado a un sector en concreto. Emprender es, sobre todo, tener la capacidad de identificar oportunidades, aportar soluciones y transformar las ideas en proyectos que generen valor».
Al pensar en emprendimiento, es habitual imaginar a una persona joven al frente de una empresa tecnológica. Sin embargo, esta percepción responde a una visión limitada de la realidad. «Es cierto que a menudo asociamos el emprendimiento con personas jóvenes y empresas tecnológicas, pero esta es solo una parte de la realidad. Hay muchas formas de emprender y, precisamente, las personas mayores de 50 años tienen un potencial enorme gracias a su experiencia personal y profesional», argumenta Calafat. Redondo, por su parte, destaca que «las personas mayores de 50 años atesoran muchos años de experiencia y conocen muy bien sus sectores, lo que les aporta confianza a la hora de plantearse un proyecto. La inseguridad aparece en el momento de poner en marcha un negocio».
Quienes participen en el programa podrán trasformar una idea inicial en una propuesta concreta y aprender a analizarla desde la perspectiva del mercado para determinar qué necesidad satisface. También tendrán la oportunidad de contrastar sus hipótesis antes de asumir riesgos, validar sus planteamientos y reformular aquellos aspectos del proyecto que lo requieran.
Además, contarán con el acompañamiento de mentores y profesionales que les ayudarán a plantear preguntas, detectar puntos débiles e identificar nuevas oportunidades. La formación les permitirá conocer herramientas y metodologías emprendedoras para avanzar con mayor criterio, conectar con otras personas y formar parte de una comunidad interuniversitaria en la que compartir experiencias, conocimientos y proyectos. Todo ello, sin necesidad de tener definido desde el primer momento el resultado final de la iniciativa. Calafat explica que «las personas que se inscriban encontrarán un espacio de aprendizaje, acompañamiento y conexión con otras personas que comparten sus inquietudes emprendedoras. Además, el programa ofrece formación práctica y gratuita mediante metodologías como Lean Startup y Design Thinking». Redondo subraya, por su parte, que el programa «está concebido desde el máximo respeto a los tiempos y compromisos de los participantes, y es totalmente flexible. Es una oportunidad para aprender cosas muy útiles y aplicables al día a día».
Por último, Calafat concluye que «emprender después de los 50 no es empezar de cero, sino empezar con ventaja. El talento no caduca a los 50 años». Redondo coincide en reivindicar el valor de la experiencia y afirma que «la experiencia que te dan treinta o cuarenta años trabajando te permite ver el mercado de una forma directa y práctica. El talento sénior no se puede dejar de lado, porque perderíamos una de nuestras ventajas competitivas más importantes». Las personas interesadas pueden inscribirse hasta el 30 de octubre a través de la web del programa TaleS.