Más allá de su consolidada proyección como alojamiento de referencia en la playa de Talamanca, el Hotel Simbad destaca con orgullo por ser uno de los pocos establecimientos hoteleros de la isla que se mantiene bajo propiedad ibicenca. Esa profunda raíz local se traduce en una vocación inquebrantable: ser, ante todo, la casa de los propios residentes de Ibiza.
Durante décadas, el complejo ha funcionado como el gran punto de encuentro intergeneracional de la isla. Generaciones de ibicencos guardan en su memoria colectiva los sabores de Simbad Restaurant (con su mítico buffet dominical, el célebre cous cous de los sábados o su infalible menú del día), así como los vibrantes tardeos, la coctelería y los eventos musicales frente al mar que caracterizan a S’Alga Gastrobar.
El pasado mes, el Hotel Simbad inauguró la profunda renovación de sus instalaciones en un emotivo acto que congregó a una destacada representación de la sociedad isleña. El evento contó con el respaldo de los vecinos de la zona, la Federación Hotelera de Ibiza y Formentera, clientes históricos y amigos de la casa, así como autoridades del Ayuntamiento de Eivissa, encabezadas por el alcalde de la ciudad, Rafael Triguero.
Fundado en 1968, el Hotel Simbad se mantiene fiel a su filosofía de mejora continua. Su dirección estratégica apuesta año tras año por realizar notables mejoras arquitectónicas y de servicios para continuar estando a la vanguardia del exigente sector turístico de las Pitiusas. La gran transformación presentada se concentra en la renovación absoluta de la recepción, el lobby, el bar y su restaurante Simbad, áreas rediseñadas para ofrecer una experiencia de confort contemporáneo sin perder la esencia mediterránea original.
La firma de Farré & Costa
El gran hito de esta temporada es el ambicioso proyecto de interiorismo, que ha corrido a cargo de los reconocidos diseñadores Marta Farré Moll y Pepe Costa Roig, del estudio Farré & Costa. Los interioristas han logrado dotar al hotel de una estética sofisticada y fresca, potenciando la emblemática luz de la bahía de Talamanca y utilizando materiales que conectan con el entorno natural de la isla.