Inah Canabarro Lucas, considerada la persona más longeva del mundo, falleció el pasado 30 de abril a los 116 años en la ciudad de Porto Alegre, en el sur de Brasil. Nacida el 8 de junio de 1908 en São Francisco de Assis, su longevidad había sido reconocida oficialmente tras el fallecimiento de la japonesa Tomiko Itooka a principios de este año.
Canabarro Lucas pertenecía a la Congregación de las Hermanas Teresianas, a la que se incorporó a los 16 años. A lo largo de su vida, ejerció como profesora y secretaria en diversas instituciones educativas vinculadas a la congregación. Su rutina en los últimos años transcurrió en el convento donde residía, donde era recordada por su lucidez, serenidad y trato afable.
La religiosa fue testigo de algunos de los principales acontecimientos de los siglos XX y XXI, desde las dos guerras mundiales hasta el desarrollo de tecnologías digitales. En 2018, recibió la bendición apostólica del papa Francisco en reconocimiento a su trayectoria y compromiso.
Además de su vida religiosa, Canabarro Lucas era descendiente del general David Canabarro, figura destacada en la historia del Brasil imperial, lo que añadía cierto valor a su figura pública en el país.
La noticia de su fallecimiento fue confirmada por su congregación, que emitió un comunicado destacando su legado humano y profesional.