Mañana arranca oficialmente la XXVI Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), un evento que se viene celebrando desde 1984 y que traerá al papa Benedicto XVI a Madrid el próximo jueves en su tercer viaje a España, donde le esperan más de un millón de peregrinos unidos bajo el lema Arraigados y edificados en Cristo. Firmes en la fe. Junto a ellos, un despliegue de más de 30.000 voluntarios y unos 10.000 agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado velarán por la jornada.
Aunque Benedicto XVI no llegará hasta el jueves, mañana se dará el pistoletazo de salida a la JMJ en una misa que ofrecerá el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela. A partir de entonces, la capital acogerá más de 300 actos culturales, como musicales, exposiciones y proyecciones, y su conocido Parque del Buen Retiro se transformará en el 'Parque del Perdón', acogiendo una Feria Vocacional con cerca de 80 stands y 200 confesionarios donde prestará servicio un millar de sacerdotes.
Manifestación
El miércoles se celebrará una manifestación que se iniciará y terminará en la plaza de Tirso de Molina tras pasar por la Puerta del Sol, convocada por casi un centenar de organizaciones de laicos, ateos y cristianos de base, entre otros, contra la JMJ por el coste que, según denuncian, tendrá para las administraciones públicas, importe que estiman en unos cien millones de euros.
El Papa llegará a mediodía del jueves al aeropuerto de Barajas. Durante su estancia, que se prolongará hasta el domingo, participará en más de una docena de actos, como una ceremonia de bienvenida en Cibeles, el Via Crucis en el Paseo de Recoletos y la vigilia y la misa 'de envío' en el aeródromo de Cuatro Vientos. También mantendrá reniones institucionales con representantes del Gobierno, la Familia Real y la oposición, y encuentros con religiosas, profesores y seminaristas.
Más de 450.000 jóvenes se han inscrito para participar en la Jornada y, de ellos, 300.000 han pedido alojamiento y se instalarán en unos 5.000 espacios entre colegios, parroquias, polideportivos y familias, concretamente 693 espacios públicos y 790 privados. Además, habrá 2.000 jóvenes procedentes de países con pocos recursos, que han podido acudir a la JMJ gracias al Fondo de Solidaridad.
El país de donde proceden más voluntarios es España, con 12.185, seguida de Polonia (1.048), Italia (182), México (91), Francia (81) y República Democrática del Congo (67).
Wardo Mohamud Yusuf caminó durante dos semanas con su hija de un año a la espalda. De la mano, llevaba a su hijo de cuatro años, mientras escapaba de la sequía y la hambruna en Somalia. Cuando el niño desfalleció, cerca del final del recorrido, la mujer le echó en la cabeza algo de la poca agua que le quedaba para reanimarlo. Pero el menor estaba inconsciente y no podía beber. La mujer de 29 años pidió ayuda a otras familias que seguían el mismo camino, pero ninguna se detuvo. Todos iban preocupados por su propia supervivencia. Entonces, la madre tuvo que tomar una decisión que nadie querría tener que enfrentar jamás. "Finalmente, decidí dejarlo atrás, en el camino y al amparo de Dios", dijo Yusuf días después, durante una entrevista en un campamento de refugiados en Dadaab, Kenia. "Estoy segura de que él está vivo, me lo dice el corazón". Encrucijadas. Los padres que huyen a pie de la hambruna "a veces hasta con siete niños" se suelen topar con encrucijadas increíblemente crueles: ¿Qué niños tienen las mejores probabilidades de seguir con vida cuando la comida y el agua se agoten? ¿A quienes es mejor abandonar? "Nunca había enfrentado ese dilema en mi vida", dijo Yusuf a The Associated Press. "Ahora vuelvo a experimentar el dolor de abandonar a mi hijo. Me despierto por las noches y pienso en él. Me siento aterrorizada cuando veo a un niño de su edad".