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Ábalos niega que ordenara contratar a la empresa de Aldama y defiende comprar 13 millones de mascarillas

Asegura que su «obsesión» era conseguir material, que hubo varias ofertas y que no habló con el empresario antes de la adjudicación

El exministro de Transportes José Luis Ábalos declara como acusado en el juicio del Tribunal Supremo por las presuntas irregularidades en la compra de mascarillas, a 4 de mayo de 2026, en Madrid (España). | Foto: Tribunal Supremo

| Madrid |

El exministro de Transportes José Luis Ábalos ha rechazado en el Tribunal Supremo que diera orden para contratar la compra de mascarillas a la empresa Soluciones de Gestión, vinculada al empresario acusado Víctor de Aldama. Al mismo tiempo, ha afirmado que la decisión de comprar 13 millones de unidades fue suya, por «la necesidad de generar una reserva estratégica» de material sanitario.

«Yo siempre dije que las mascarillas había que traerlas lo antes posible, que pusieran todos los medios para ello», ha manifestado en su declaración este lunes como principal acusado en el juicio por presuntas irregularidades en la compra de material sanitario.

Ábalos ha dicho que él dio la «orden política» de conseguir mascarillas pero correspondía a Puertos del Estado --8 millones de unidades-- y Adif --5 millones--, los entes de Transportes a los que se encargó la compra, llevarlo a cabo y «estaban en plenitud de su competencia y de su responsabilidad» como «órganos de contratación».

Eso sí, ha puntualizado que él no fijó la cantidad pero sí decidió que Puertos comprara ocho millones para 30 días, en lugar de cuatro millones para 15 días, porque si no era «como no pedir nada» y «era muy difícil encontrar material, cada vez más disputado».

«Tienen que contratar como ellos crean conveniente. Yo no he contratado jamás, no he formado parte de ningún órgano de contratación. Tienen el mandato de comprar, pero no el de contratar con nadie en concreto. Tienen que contratar a quien crean, porque al final son ellos los que van a tener que responder de quien contraten», ha agregado.

Sobre que desde Puertos y Adif escogieran a Soluciones de Gestión, el exministro ha asegurado que si «no les gustaba» esa oferta, «podían haber cogido otra». «El problema es que las otras podían merecerles bastante menos confianza, y sobre todo es que igual les tocaba adelantar un dinero que no querían arriesgar», ha dicho.

También ha afirmado que no conoció «ninguna» oferta y que supo que «hubo varias», hasta «cuatro coetáneas» a la de Soluciones de Gestión", según le comentó su asesor, también acusado, Koldo García.

«Este tema solamente lo despaché con el subsecretario, con nadie más, y él me dijo que, aunque la ley de contratos del sector público para situaciones de emergencia y el propio decreto del estado de alarma creado para esta situación no exigía la concurrencia, quedaría bien si hubiera algunas ofertas más», ha indicado.

Ante ello, Ábalos les pidió «buscarlas y se ha mostrado »convencido« de que »al menos algunas hubo«: »Por mi mano no pasó ninguna, por lo tanto no sé ni quiénes, pero a mí, por lo que se me respondió y lo que me consta, es que más de una hubo seguro".

Nada especial, «un contrato más de transportes»

Ha negado que conversara con Aldama, el tercer acusado en el juicio, antes de las adjudicaciones a Soluciones de Gestión, aunque ha reconocido que es «probable» que supiera que buscaban material. «Pero en ese momento uno lo interpreta casi como una ayuda, en aquel momento es que necesitábamos de todo el mundo», ha precisado, para recalcar que no trató «con nadie» y «en ningún contrato».

Y ha subrayado que su «obsesión» era tener «equipos de protección ya», a la par que ha señalado que «la preselección se podía hacer perfectamente y es legal, ya que la legislación permitía eso».

Ábalos ha incidido en que dirigía uno de los ministerios nombrados autoridad para la gestión de la pandemia y que todo el servicio de transporte se declaró esencial y, por tanto, a los trabajadores había que «protegerlos».

«De ahí deriva, básicamente, la necesidad de la protección de los trabajadores esenciales para garantizar a este país el suministro, el abastecimiento, de la alimentación, de las medicinas, y garantizar una mínima movilidad controlada en el país y tengo que decir que fue un éxito, porque este país no tuvo ningún problema», ha dicho.

Ha recordado su «inquietud» por «encontrar un proveedor» y ha rechazado que difundiera información privilegiada, porque «el problema estaba en quién conocía dónde vendían y cómo hacerlas traer». «Fue una odisea traer mascarillas para todas las administraciones y al menos nosotros las pudimos traer los primeros y a un precio bastante inferior a la media», ha reivindicado.

El exministro ha asegurado que recomendó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decretar el estado de alarma cuanto antes y que la adjudicación de las mascarillas no fue singular, ya que Transportes contrata «por cantidades bárbaras».

«No me he metido jamás en nada de contratación y éste para mí no era un contrato especial, salvo en el objeto de la compra. Todo lo demás, para mí era un contrato más del Ministerio», ha declarado.

Carga contra la auditoría «política» de Puente

Además, el exministro ha criticado la auditoría que encargó el actual titular de Transportes, Óscar Puente, sobre la compra de mascarillas, lo que pareció «muy mal, porque no hay precedente».

«Le llama auditoría para presumir, porque es un informe, no reúne los requisitos de una auditoría, que para empezar debe ser externa, imparcial, independiente, porque si no ya no es auditoría, será otra cosa, pero es pretencioso el término», ha expresado.

Ábalos ha sostenido que fue realizada por personas que «no manejan el tema financiero» y que el sentido que percibe es «político» y con una «clara intencionalidad». «No hay nada más», ha abundado.

«En principio parece, creía, para salvar el papel de los funcionarios que trabajaron en aquel momento, porque evidentemente no hay ninguna consecuencia respecto de los que intervinieron, y todo era una actividad de funcionarios, a excepción de la orden ministerial, que es una decisión política y que me convenía a mí, y que parece que es donde se pone el acento», ha dicho.

Sobre ello, el exministro ha reprochado que «al final lo que se cuestiona es la orden ministerial, que es la decisión política, que está valorada por unos funcionarios». «No entiendo que una decisión política se tenga que valorar así», ha concluido.

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