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«Cuando contratas a alguien sin acreditación, te quedas sin garantía y sin cobertura»

Centro Técnico Europeo (CTEEP), centro de formación de referencia en el sector de las instalaciones técnicas, recuerda la importancia de recurrir siempre a instaladores homologados para evitar desgracias

Iñaki Andrés. | Foto: R.I.

| Ibiza |

Iñaki Andrés, CEO de Centro Técnico Europeo (CTEEP), centro de formación de referencia en el sector de las instalaciones técnicas, resalta en esta entrevista el peligro que supone para la vida el no contratar a instaladores formados y homologados.

—¿Qué es Centro Técnico Europeo de Enseñanzas Profesionales? ¿Qué servicios ofrecen?

—Centro Técnico Europeo (CTEEP) es un centro de formación de referencia en el sector de las instalaciones técnicas. Llevamos más de 30 años preparando a los instaladores que después obtienen su acreditación oficial y se dedican a ello profesionalmente. Trabajamos las especialidades que mueven el día a día de cualquier casa, comercio o industria: electricidad, gas, climatización, refrigeración, aerotermia, fotovoltaica y recarga de vehículo eléctrico. Cada una con su normativa, su carné y sus exigencias. Lo hacemos en colaboración con los gremios y asociaciones del sector y con las entidades acreditadoras competentes. Tenemos la central en Barcelona y sedes en Madrid, Girona, Valencia y Baleares.

—Tienen varias sedes en varios puntos del país, ¿cuándo y cómo llegan a Ibiza?

—En junio de 2023, hace ya casi tres años. Firmamos un acuerdo con PIMEEF, la patronal pyme de Eivissa y Formentera, y con ASEMIE, la asociación de instaladores eléctricos y de telecomunicaciones de la isla. Aquello no salió de un despacho de Barcelona. Nos lo plantearon ellos. Tenían instaladores que necesitaban su acreditación oficial y no era viable que se desplazaran a la Península cada vez que tenían que prepararse o reciclarse. Así que nos sentamos con ellos, montamos un programa formativo a medida y empezamos a viajar a la isla con nuestros docentes. Lo que iba a ser una colaboración a probar se ha consolidado, y el 19 de junio cumplimos tres años trabajando juntos.

—¿Qué cursos y formaciones ofrecen en Ibiza? ¿Cuáles son los más demandados? ¿Y los que tienen más salidas profesionales actualmente?

—En Ibiza preparamos a los instaladores para obtener las dos acreditaciones que más mueven el sector: el REBT (Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión), que habilita para ejercer como instalador eléctrico, y el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios), que es la de climatización, calefacción y agua caliente sanitaria.

Son también las dos con más recorrido profesional ahora mismo. Y la razón es sencilla. Cada vez se electrifica más en las viviendas y en los negocios. Los nuevos sistemas de climatización tipo aerotermia o bomba de calor exigen profesionales habilitados. La normativa, además, va apretando con quién puede meter mano a una instalación. Resultado: el instalador acreditado en estas dos especialidades tiene trabajo de sobra. Lo impartimos en formato mixto, una parte presencial en Ibiza —en las instalaciones de PIMEEF y, en algunos casos, en las de Antonio Cabot Fornés— y otra parte por videoconferencia, para que el instalador pueda seguir trabajando mientras se prepara.

—¿A cuántos alumnos han formado desde que han llegado a Ibiza?

—Desde el inicio de la colaboración hemos acreditado a más de 150 instaladores de Ibiza y Formentera en estos casi tres años. En un mercado del tamaño del de las islas esa cifra representa una parte muy relevante del tejido instalador profesional activo, y es el resultado directo del trabajo conjunto con PIMEEF y ASEMIE.

—¿Hay un perfil más común de alumnos?

—Hay dos perfiles, y se cruzan en las aulas. Uno es el profesional con experiencia. Gente que lleva años en el oficio y necesita obtener o renovar su acreditación, sea por normativa o porque va a montar su propia empresa. El otro es el de la persona que se incorpora al sector, muchas veces con formación técnica previa, y que busca su primera acreditación para empezar a trabajar de forma legal. Pero hablamos siempre de instaladores. No de estudiantes en el sentido clásico. Son profesionales que vienen a sacarse un carné para poder ejercer y para poder dar garantías a sus clientes. Es otra cosa.

—Recientemente se produjo una explosión en una vivienda en Ibiza, que se supo que el accidente se produjo por un instalador no homologado. ¿Qué peligros entraña recurrir a ‘piratas’ o trabajadores no homologados?

—El peligro evidente es el más grave: el riesgo para la vida. Una instalación de gas mal hecha puede explotar. Una eléctrica mal ejecutada puede provocar un incendio o una electrocución. Y no se limita a estas dos: un simple split de climatización mal montado puede tener consecuencias igual de serias. No es alarmismo;es lo que ha pasado en Ibiza hace unas semanas.

Pero hay otra parte que la gente no siempre conoce y conviene contarla. Cuando contratas a alguien sin acreditación, te quedas sin garantía y sin cobertura. No hay boletín ni certificado de instalación, así que la compañía de suministro puede negarse a dar de alta el servicio. El seguro de hogar puede no cubrirte si pasa algo derivado de esa instalación. Y la responsabilidad civil del instalador ‘pirata’ suele ser inexistente o, si existe, impagable. Te lo digo claro: el que acaba pagando es el propietario. Y paga dos veces. En el daño, primero. En el bolsillo, después.

Y hay que recordar otra cosa que se olvida a menudo: la entrega del boletín no es un favor del instalador: es un derecho del usuario. Y al instalador, en realidad, le interesa entregarlo: es la mejor prueba documental de que su trabajo está bien hecho y a la altura de la normativa. Por los dos lados hay razones para que se entregue siempre.

Por eso desde CTEEP insistimos siempre en lo mismo: la acreditación no es papeleo. Es lo que te separa de tener un disgusto serio.

—¿Hay mucho intrusismo en estos sectores?

—Sí, lo hay. No te voy a engañar. Y se concentra especialmente en territorios con mucha demanda residencial y turística como Baleares, donde la presión sobre el sector es muy alta y donde el particular puede caer en la tentación de aceptar la oferta más barata sin verificar nada. El intrusismo en estas profesiones no es un asunto menor de competencia desleal. Es un problema de salud pública. Cada instalador que opera sin acreditación está poniendo en riesgo a sus clientes —familias, vecinos, comercios— y, al mismo tiempo, está perjudicando a quienes sí están acreditados. A los que han invertido tiempo y esfuerzo en hacer las cosas como toca. A los que tienen una empresa seria detrás y responden de cada trabajo.
El trabajo conjunto entre los centros de formación como CTEEP, los gremios y asociaciones como PIMEEF y ASEMIE y las administraciones competentes va precisamente por ahí. Que la vía para obtener la acreditación sea clara, accesible y bien acompañada para quien quiere ejercer legalmente. Y al mismo tiempo, cerrar el hueco al que opera sin habilitación. Las dos cosas a la vez.

—¿Cómo podemos saber, como consumidores particulares, que un profesional cuenta con la titulación correspondiente?

—Hay tres comprobaciones sencillas antes de contratar. Primera, pedirle directamente su acreditación oficial y el número de inscripción de su empresa en el registro autonómico de empresas instaladoras. Cualquier instalador con todo en regla lo enseña sin problema. Si lo evita, mala señal. Segunda, verificar que la empresa está dada de alta en el registro oficial. En Baleares se puede consultar a través de la Dirección General de Industria. Es una gestión rápida que se hace online en cinco minutos. Y tercera, comprobar si pertenece a una asociación profesional sectorial. En el caso de las instalaciones eléctricas en Ibiza y Formentera, ASEMIE. No es obligatorio estar asociado, pero es una garantía añadida: las empresas asociadas se someten a normas de buenas prácticas y a un control interno del propio sector.

—¿Qué documentación o acreditaciones debemos exigir para saber que estamos ante un profesional cualificado?

—Antes de contratar, lo básico: el carné profesional del instalador correspondiente a la especialidad que va a ejecutar el trabajo (REBT, RITE, certificación de gas, frigorista…) y el alta de su empresa en el registro de empresas instaladoras autorizadas.

Después del trabajo hay un matiz que conviene aclarar, porque suele generar confusión: no todos los trabajos requieren el mismo papeleo. En instalaciones nuevas, ampliaciones, reformas importantes o tecnologías como un punto de recarga de vehículo eléctrico o un autoconsumo solar, es obligatorio el boletín de instalación —Certificado de Instalación Eléctrica, certificado de instalación de gas o el equivalente RITE según el caso, firmado por el instalador acreditado y sellado por la empresa. Junto con él, el certificado de instalación, imprescindible para tramitar el alta de suministro o legalizar la obra. En reparaciones menores o sustituciones puntuales puede que no proceda el boletín, pero el instalador debe poder explicarte por qué no es necesario en tu caso concreto.

Y en todos los casos hay un documento que sí es siempre exigible: la factura legal, con los datos completos de la empresa, su NIF y el desglose del trabajo realizado. Si la empresa se resiste a entregarla, mala señal. Normalmente es síntoma de que algo más no está en regla. La regla práctica: si lo que se va a tocar puede afectar a tu seguridad o requiere tramitación administrativa después, exige siempre la documentación que corresponda. Y si el instalador no sabe explicarte qué documentos te tiene que entregar, busca otro.

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