El comité asesor del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por riesgo volcánico de la Comunidad Autónoma de Canarias (PEVOLCA) ha acordado este jueves realizar, cada tres meses, un seguimiento de la actividad sísmica en la isla de Tenerife ante el aumento de actividad detectada en los últimos meses, si bien los expertos advierten que la probabilidad de una erupción a corto o medio plazo en la isla sigue siendo «baja».
Así lo ha señalado en declaraciones a los medios el director del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, Ithaiza Domínguez, al término de una reunión celebrada en Tenerife expresamente para analizar la situación del sistema sismovolcánico en la isla. En el encuentro, que ha comenzado en torno a las 10.30 horas, se ha señalado que la isla continúa registrando «un nivel de actividad superior al que hemos tenido otros años».
«A pesar de que en abril y mayo la actividad no era tan importante, seguía estando por encima de los niveles anteriores», ha señalado Domínguez, que ha recordado que tras una fase «importante» de activación en febrero y marzo, con «bastantes enjambres», se ha vuelto a detectar un nuevo repunte con tres enjambres en junio y julio.
«Hablamos de unos diez enjambres en 2026, diez periodos con actividad sísmica recurrente, que a veces se parecen más unos a otros, y otras veces no. Sin embargo, antes de 2026, teníamos seis enjambres», ha señalado Ithaiza Domínguez en relación a una actividad «mucho mayor» que experimenta el Teide desde febrero.
Además, ha señalado, otra de las características de este nuevo repunte en relación con la actividad registrada en años anteriores es que ahora algunos enjambres «duran hasta días», cuando antes de 2026 «duraban pocas horas».
«El último que tuvimos, que comenzó el 22 de julio, se mantuvo con una intensidad importante durante dos días. Y luego, aunque no terminó del todo, siguieron ocurriendo algunos terremotos en varios días posteriores. Sin embargo, eran tan pequeños, tan imposibles de localizar, que estaban en el límite de detección de los sensores».
BAJA PROBABILIDAD
Tras el encuentro, el comité ha acordado, asimismo, continuar el seguimiento de la actividad detectada, cada tres meses, ante los registros recientes. «Seguimos considerando que para que haya una erupción volcánica necesitamos una intrusión magmática cortical, cosa que no tenemos, y por tanto la probabilidad de erupción sigue siendo baja a corto o medio plazo, es decir, en un marco de tiempo de semanas y meses», ha advertido Domínguez.
Si bien advierte Domínguez que una fase de intrusión magmática puede «empezar en cualquier momento», siempre hay tiempo de reacción porque «las señales precursoras pueden durar semanas y meses».
«Con la información que nosotros tenemos de la isla de Tenerife, de las erupciones históricas de la isla de Tenerife, no dice que suelen durar ese tiempo (esas señales). Por eso siempre hablamos de que a corto o medio plazo esa probabilidad (de erupción) sigue siendo baja», ha añadido.
De este modo, para la comunidad científica es «esperable» que continúen produciéndose los enjambres, incluso que algunos de los terremotos puedan llegar a ser sentidos por la población. «Lo preocupante sería que se empezaran a ver eventos a menor profundidad, de mucha mayor magnitud, deformaciones rápidas, y todo eso no se está viendo ahora mismo, por lo tanto no estamos ante una intrusión magmática ni nada parecido», ha añadido.
«Tenemos 20 años de datos y, atendiendo a este registro, el sistema volcánico de Tenerife tiene una erupción cada más de 100 años. Es difícil saber si esto está más cerca o más lejos de una cosa o de otra, pero sí sabemos que ahora estamos por encima en el nivel de actividad que teníamos hace un año, igual que hace un año estábamos por encima de lo que teníamos hace 10», ha concluido Domínguez.
Será máximo un temblor o dos. - Fernando Simón