Mark Zuckerberg compró WhatsApp en 2014 por 19.000 millones de dólares en lo que fue una de las operaciones más importantes de su vida. Por un lado se encontraba cercado por la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, quien lo acusaba de monopolio tras haber adquirido además Instagram en 2012. Por el otro, WhatsApp había mantenido desde su creación una política antianuncios muy severa.
Esta política antipublicitaria, sumada al cifrado de extremo a extremo, fueron dos de los componentes que hicieron a la aplicación una de las más descargadas del mundo. Pero eso está a punto de cambiar.
El pasado lunes, WhatsApp anunció que comenzará a mostrar anuncios dentro de la aplicación por primera vez. Dichos anuncios aparecerán únicamente en una sección llamada «Novedades», que es utilizada por alrededor de 1.500 millones de personas al día. WhatsApp recopilará algunos datos de los usuarios para dirigir los anuncios, como por ejemplo la ubicación y el idioma predeterminado del dispositivo, pero no accederá al contenido de los mensajes ni a las personas con las que los usuarios se comunican. La empresa añadió que no tiene planes de colocar anuncios en los chats ni en los mensajes personales. Fuentes de la compañía subrayaron que «los mensajes personales, llamadas y estados seguirán estando cifrados de extremo a extremo».
Los creadores de WhatsApp, Jan Koum y Brian Acton, dejaron la compañía hace siete años. Desde entonces, la app ha ido cambiando, hasta contravenir uno de sus postulados principales, el de no contener anuncios en la aplicación. Para algunos analistas internacionales, este cambio de política «se veía de venir desde hacía tiempo». Los cambios fueron presentados en la conferencia de la industria publicitaria Cannes Lions, donde anunciaron que introducirían, además de los anuncios, suscripciones mensuales pagadas para creadores de contenido, similar a lo que ya ofrecen Twitch (propiedad de Amazon), YouTube y X. Además, los usuarios y empresas podrán promocionar sus canales de WhatsApp por un precio que aún no ha sido desvelado.
Meta ingresó el año pasado cerca de 164.000 millones de dólares en publicidad. Se espera que esa cifra aumente considerablemente tras la inserción de anuncios. Según declaró el analista Brian Wieser al diario The New York Times, "el negocio publicitario de Meta está en su punto más fuerte hasta ahora», y cifró la participación de Meta en el negocio mundial de la publicidad en un 15%.
La reacción de los usuarios no se ha hecho esperar. Por un lado, están descontentos porque esta nueva política podría suponer un detrimento de su privacidad, ya que la app recopilará datos del usuario como pueden ser su ubicación o su idioma para ofrecerle anuncios. Por el otro, los usuarios preferían una app que no tuviera anuncios y es por eso que muchos están haciendo una migración hacia otras apps más seguras, con más privacidad y que no contienen anuncios, como por ejemplo Signal.
Al no poder recopilar de forma masiva datos sobre las preferencias de consumo de los usuarios, se espera que Meta no cobre tanto por los anuncios en WhatsApp al no estar tan dirigidos a una audiencia en concreto. Ya en 2021 Meta introdujo cambios en la política de privacidad que resultaron en una pérdida de privacidad por parte de los usuarios. Sin embargo, esta vez WhatsApp aclara que cualquier intercambio de datos con otras aplicaciones propiedad de Meta para fines publicitarios será «opcional».
Estas declaraciones llegan poco tiempo después de que el profesor Günes Acar, quien imparte clases sobre Privacidad y Rastreo Online en la Universidad Radboud de Holanda destapara un escándalo: Meta estaba recabando datos de manera masiva de usuarios que intentaban minimizar esa recogida de datos precisamente mediante VPNs y navegadores privados. La táctica empleada era la utilización de aplicaciones nativas que mediante un loop enviaban informaciones a Instagram y Facebook incluso en contra de las configuraciones del usuario. Lo más llamativo del caso fue que, tras hacerse público el descubrimiento, Meta cerró inmediatamente esos flujos de recogida ilegal de datos.
Es por esto que, por muchas declaraciones que la compañía haga en pos de la privacidad de los usuarios, mucha gente haya perdido ya la confianza en Zuckerberg y sus promesas de eterna privacidad y hayan considerado ya cambiarse completamente a apps más seguras y que protegen de forma real la privacidad de sus usuarios. Entre ellas, el nombre que más se repite es Signal.