En invierno, cuando la calefacción está encendida, es habitual que muchas personas dejen la ventana entreabierta durante la noche con la intención de ventilar y mantener el ambiente de la casa más saludable. La idea parece sencilla y efectiva, ya que permite que el aire se renueve de forma continua, especialmente en habitaciones donde se cocina, se duerme o se tiende ropa.
Sin embargo, esta práctica crea un entorno ideal para la aparición de moho, especialmente en esquinas, paredes exteriores y alrededor de los marcos, donde el aire frío se encuentra con el calor interior. Por ello, dejar la ventana entreabierta varias horas no siempre garantiza resultados positivos y, en algunos casos, puede ser contraproducente.
¿Por qué aparece el moho?
Según explican los especialistas de impermeabilización de Humedalia, el moho aparece principalmente en zonas con alta humedad y superficies frías donde se condensa el agua, como esquinas, paredes exteriores o marcos de ventanas. En estos lugares se crea un entorno ideal para que las esporas de moho se desarrollen y proliferen.
Esto es debido a que, durante el invierno, el aire interior suele estar más cálido y cargado de vapor debido a la respiración, las duchas, la cocina o la ropa tendida. Al entrar en contacto con superficies frías, este vapor se condensa, generando humedad y, a largo pazo, la aparición de moho.
De este modo, dejar la ventana en posición «abatida» o entreabierta durante muchas horas no permite renovar el aire de manera eficaz. Aunque parte del calor se escapa de forma continua, la ventilación es insuficiente, por lo que la humedad interior puede mantenerse elevada y favorecer problemas de condensación.
Cómo ventilar correctamente para evitar el moho
Humedalia aconseja abrir las ventanas de par en par durante períodos cortos, de 5 a 10 minutos al día, y hacerlo por la mañana y al atardecer. De esta manera, el aire se renueva de manera eficaz y se reduce la humedad sin enfriar en exceso las superficies del hogar.
Además, es fundamental mantener una temperatura interior estable, entre 19°C y 22°C, y controlar la humedad relativa, idealmente entre el 40% y el 60%. Si la humedad interior suele ser elevada, resulta útil emplear un deshumidificador y evitar secar ropa dentro de la vivienda para prevenir la condensación y la aparición de moho. También resulta eficaz secar inmediatamente las gotas de condensación en los cristales o marcos cuando se observen, según EcoGreenHome.