Las Islas Baleares, así como gran parte de la Península Ibérica, han registrado estos últimos días un importante subidón de las temperaturas. Ante estos primeros episodios de calor intenso, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha aprovechado para aclarar algunas dudas con respecto a las diferencias que se reflejan durante los días más calurosos entre los datos ofrecidos por la propia agencia y los que aparecen en los termómetros ubicados en las calles de las ciudades.
Y es que algunos de estos aparatos llegan a marcar hasta 50 ºC, pero el récord histórico de temperatura en España, según precisa la agencia, es de 47,6 ºC, que se registró en agosto de 2021 en La Rambla de Córdoba. Pero entonces, ¿por qué estas temperaturas suelen ser mayores que las dadas por Aemet?
Según explica la Agencia Estatal de Meteorología, «los termómetros de la calle están expuestos al sol y a elementos que emiten mucho calor, como el asfalto», lo que hace que no cumplan con la normativa de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Tal y como recoge la publicación de la agencia meteorológica, muchos de estos termómetros no cuentan con «la calibración adecuada» y a menudo «están expuestos o ubicados en el interior de un abrigo no adecuado».
Abrigos meteorológicos
La OMM dice que «las mediciones de temperatura del aire cerca del suelo se deben realizar en abrigos meteorológicos que les sirven de protección y soporte a los sensores». Estos abrigos deben estar colocados entre 1,25 y 2 metros por encima del nivel del terreno, «el tipo de protecciones meteorológicas o garitas utilizados es muy variado», apuntan.
En esta línea, la Aemet precisa que «no es lo mismo el dato de una estación ubicada en un entorno urbano, muy recalentado por la radiación solar incidente sobre los edificios y asfalto, por el tráfico intenso o por los aparatos de aire acondicionado cercanos, que el de otra ubicada en el campo o en un parque de regado».
Sobrestimación de las temperaturas
Los termómetros más antiguos no llegaban a proteger lo suficiente de la radiación solar, lo que resultaba en una sobrestimación de las temperaturas máximas. Estos registros aparecen boletines meteorológicos o artículos periodísticos de finales del siglo XIX y principios del XX y en ellos se reflejaban temperaturas de récord, siendo más altas que las registradas por la Agencia Estatal de Meteorología.
La isla urbana de calor
El crecimiento de ciudades ha provocado que la isla urbana de calor afecte a las mediciones de temperatura. Este fenómeno - una anomalía térmica positiva en el centro de las ciudades por contraste con su periferia – se nota sobre todo en las temperaturas nocturnas del invierno, que son más altas que en entornos rurales próximos.
Sobre esta cuestión, la Aemet recuerda que hay estaciones centenarias situadas fuera de grandes ciudades en las que la temperatura ha aumentado significativamente por el calentamiento global.
Así, y para estimar la media global, se recogen datos de estaciones urbanas y de zonas rurales, donde son más numerosas. «Esto, y la aplicación de técnicas geoestadísticas, minimizan el efecto de las islas de calor en datos globales», sentencia la agencia.
A pesar de que no se encuentran termómetros en todas partes, los meteorólogos pueden medir la temperatura que hace en un lugar gracias a las imágenes satélite. Los expertos cuentan además con sondas meteorológicas que «permiten medir temperaturas hasta la estratosfera, a unos 45 kilómetros de altitud», concluye la Aemet.