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Turismo e inteligencia artificial: cómo cambian las decisiones de los viajeros antes de reservar

| Ibiza |

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Elegir un destino ya no empieza necesariamente con una visita a una agencia de viajes, una guía turística o una larga sucesión de búsquedas en Internet. La inteligencia artificial está entrando en una fase cada vez más importante de la planificación, ayudando a comparar alternativas, construir itinerarios, localizar alojamientos y descubrir actividades adaptadas a intereses concretos.

En España, esta evolución se produce en un mercado turístico de gran dimensión. Según la Encuesta de Turismo de Residentes del Instituto Nacional de Estadística (INE), los residentes realizaron 175,7 millones de viajes durante 2025, con un gasto asociado de 63.853 millones de euros. El 87% de esos desplazamientos tuvo como destino principal algún punto del territorio español.

A la vez, cambia la manera de buscar información antes de reservar. Un estudio de Booking.com realizado en 2025 entre 32.106 personas de 32 mercados —con una muestra de 800 participantes en España— indicaba que el 38% de los viajeros españoles tenía previsto utilizar asistentes de IA para organizar sus escapadas. Entre quienes contemplaban estas herramientas aparecían usos muy concretos: elaborar itinerarios detallados (44%), buscar restaurantes (42%), descubrir destinos menos conocidos (42%), elegir alojamientos (41%) y encontrar actividades (40%).

Otro estudio posterior de Booking.com, basado en más de 37.000 encuestados de 33 mercados y con 1.006 participantes en España, dibujó un escenario todavía más avanzado: el 56% de los españoles consultados ya había utilizado herramientas de IA para organizar desplazamientos y el 87% manifestaba interés por utilizarlas en futuros viajes. Al mismo tiempo, solo el 9% se mostraba cómodo delegando completamente las decisiones en estos sistemas y el 38% afirmaba comprobar siempre la información recibida.

Los datos reflejan una transformación importante: la IA puede reducir el tiempo dedicado a buscar, filtrar y comparar información, pero la decisión final continúa dependiendo del viajero.

¿Cómo está cambiando la IA la planificación de un viaje?

La principal diferencia es la posibilidad de pasar de una búsqueda basada en palabras clave a una conversación construida alrededor de necesidades concretas. En lugar de consultar por separado vuelos, hoteles, restaurantes y actividades, un usuario puede describir el viaje que imagina y solicitar una propuesta inicial.

Por ejemplo, una familia podría pedir un itinerario de cinco días por Baleares con actividades infantiles, playas accesibles y restaurantes adecuados para determinadas necesidades alimentarias. Una pareja podría solicitar alternativas tranquilas fuera de los lugares más concurridos. El sistema puede organizar y resumir información dispersa para facilitar una primera selección.

Esta personalización explica parte del interés de los viajeros. Ya en las predicciones de Booking.com para 2025, el 63% de los españoles mostraba interés por utilizar IA para crear itinerarios personalizados, encontrar experiencias auténticas y evitar aglomeraciones.

¿Qué información pesa ahora antes de reservar?

Precio, ubicación y opiniones continúan siendo factores decisivos, pero la IA permite combinar un número mayor de variables en una misma consulta. El estudio de Booking.com sobre los viajeros españoles señalaba que hoteles y apartamentos eran las opciones preferidas de alojamiento para el 65% de los encuestados; además, el 41% valoraba la proximidad a puntos de interés y el 37% servicios como piscina, spa o cocina propia.

Aquí está uno de los cambios relevantes. El usuario ya no tiene que limitarse a preguntar cuál es el hotel más barato. Puede buscar un alojamiento dentro de un presupuesto determinado, próximo a una playa, bien comunicado, adecuado para familias y situado cerca de restaurantes.

La IA actúa así como una capa de filtrado y síntesis previa a la reserva, aunque los datos sensibles al tiempo —precios, horarios, disponibilidad o condiciones de cancelación— deben comprobarse siempre en fuentes actualizadas.

¿Por qué las empresas turísticas también necesitan adaptarse?

Porque si cambia la manera de preguntar, también cambia la forma en que la información debe estar disponible. Hoteles, operadores turísticos, empresas de experiencias y otros negocios necesitan contenidos claros, datos correctamente estructurados y sistemas capaces de ofrecer información coherente en distintos canales.

En este contexto, la adopción empresarial de estas tecnologías requiere combinar herramientas, datos y conocimiento humano. Across, compañía de soluciones digitales con presencia también en Madrid, cuenta con una unidad especializada en investigación e implementación de IA para empresas. Su propuesta de consultoría inteligencia artificial aborda ámbitos como análisis de datos, automatización de procesos y desarrollo de soluciones personalizadas, manteniendo la supervisión profesional como parte del proceso.

Para el turismo, esta lógica puede aplicarse desde la organización de información sobre servicios hasta el análisis de las consultas de los usuarios. La calidad de los datos de partida resulta esencial: una herramienta sofisticada pierde utilidad si trabaja con tarifas antiguas, horarios incorrectos o descripciones ambiguas.

¿Puede la inteligencia artificial decidir nuestras vacaciones?

Puede orientar, comparar y resumir, pero no debería sustituir la comprobación de información crítica. La propia actitud de los usuarios españoles muestra esta diferencia entre utilizar la tecnología y delegar completamente en ella: frente al elevado interés por estas herramientas, solo una minoría de los encuestados por Booking.com se sentía cómoda dejando todas las decisiones en manos de la IA.

El motivo es sencillo. Un modelo puede proponer un restaurante que encaja con determinadas preferencias, pero la persona debe comprobar si continúa abierto. Puede recomendar una conexión de transporte, pero los horarios pueden cambiar. También puede sugerir actividades cuya disponibilidad depende de la temporada.

Por eso, una práctica razonable consiste en utilizar la IA para descubrir y organizar alternativas y recurrir después a fuentes oficiales para verificar los elementos decisivos antes de pagar.

¿Qué cambia realmente para el viajero?

El cambio más profundo está en la fase anterior a la compra. Durante años, Internet multiplicó la cantidad de información disponible; ahora la inteligencia artificial intenta reducir la complejidad de esa información y convertirla en respuestas personalizadas.

Esto puede favorecer decisiones más rápidas y facilitar el descubrimiento de lugares que quedarían fuera de una búsqueda convencional. También puede ayudar a distribuir mejor la atención entre diferentes destinos: en el estudio de Booking.com sobre tendencias para 2025, el 70% de los viajeros españoles esperaba utilizar IA para encontrar zonas menos concurridas.

El futuro próximo del turismo, por tanto, probablemente no consistirá en dejar que un algoritmo elija las vacaciones de principio a fin. El escenario que ya se perfila es más práctico: viajeros que utilizan sistemas inteligentes como asistentes para investigar, comparar y ordenar opciones, manteniendo el control sobre aquello que finalmente reservan.

La tecnología reduce parte del esfuerzo de planificación. La elección —qué lugar visitar, cuánto gastar y qué experiencia merece realmente la pena— sigue siendo profundamente humana.

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