El Ayuntamiento de Sant Josep aprobó este pasado viernes cuatro multas de 100.000 euros cada una para los organizadores de fiestas ilegales en villas. Se trata de fiestas organizadas, en las que se cobraba entrada y que se promocionaban fuera de los canales legales. Estos eventos incluían la venta de bebidas alcohólicas, música a gran volumen e incluso servicios de transporte. Además, tres de las sanciones son para las mismas personas físicas o jurídicas, con lo cual se demuestra que había una conducta ilegal reiterada. Para la imposición de estas multas ha sido vital la participación de los detectives privados del Consell d’Eivissa, un servicio que la máxima institución insular creó en 2021 para ‘cazar’ a piratas del taxi, además de organizadores de fiestas ilegales en villas. Los detectives privados empezaron el pasado 1 de junio y su labor se extenderá hasta finales de octubre.
Plan contra el intrusismo.
El Consell d’Eivissa incluyó el plan de choque en la lucha contra el intrusismo en la última convocatoria del Impuesto de Turismo Sostenible o ecotasa. Este plan implica a los ayuntamientos y tiene líneas muy claras de trabajo: el intrusismo en los alquileres turísticos ilegales, el transporte de viajeros y las fiestas ilegales en villas. A esto se suma el refuerzo en personal que ha hecho el Consell d’Eivissa para ejecutar este plan contra el intrusismo en todas sus variantes. En este sentido, se han incorporado 13 trabajadores: seis tramitadores, dos agentes de transporte, un auxiliar administrativo y cuatro inspectores de turismo.
Colaboración.
La coordinación y la colaboración entre el Consell d’Eivissa y las policías locales de los diferentes ayuntamientos es vital para que la lucha contra el intrusismo sea eficaz y diligente. La prueba está en las cuatro multas que ha conseguido imponer Sant Josep a organizadores de fiestas ilegales en villas. Esta línea de colaboración y unidad es la que se debe seguir para intentar reducir una de las mayores lacras que padece Ibiza desde hace muchísimo tiempo, como es el intrusismo. En Ibiza no todo vale y hay que seguir aplicando mano dura.