La decisión del PP y Vox en el Ayuntamiento de Jumilla (Murcia) de vetar los actos religiosos islámicos en instalaciones públicas ha generado un intenso debate, donde las posiciones están más que distantes y enfrentadas. Este municipio de 27.000 habitantes impide celebrar en estos espacios las dos grandes festividades musulmanas anuales: el fin del Ramadán y la Fiesta del Cordero. Aunque no se alude explícitamente al islam, el acuerdo del PP y Vox se formula en defensa de una «identidad cultural española», lo que ha generado amplias críticas por su carácter discriminatorio. Destaca, por su contundencia y rapidez, la reacción de la Conferencia Episcopal Española. «En relación a la decisión del Ayuntamiento de Jumilla nos unimos a la postura de la Comisión Islámica de España», afirman los obispos, que subrayan: «Las manifestaciones religiosas públicas, entendidas como libertad de culto, están amparadas por el derecho a la libertad religiosa, un derecho humano fundamental protegido por la Constitución».
Todas las confesiones y los no creyentes.
Añaden los obispos que «si se imponen restricciones a los actos religiosos se deben aplicar a cualquier tipo de manifestación en espacios públicos». Para la Conferencia Episcopal Española, esta medida «atenta contra los derechos fundamentales de cualquier ser humano, y la limitación de estos derechos no afecta solo a un grupo religioso, sino a todas las confesiones religiosas y a los no creyentes» concluyendo que «esas restricciones por motivos religiosos constituyen una discriminación que no puede darse en sociedades democráticas».
Tolerencia y convivencia.
El pronunciamiento en bloque de los obispos –que ha motivado una desaforada reacción del líder de Vox, Santiago Abascal– constituye una llamada a la serenidad, el entendimiento y la convivencia. Este acuerdo del Ayuntamiento de Jumilla debe ser reconsiderado y anulado desde la sensatez y la búsqueda de la armonía en la convivencia, pues se trata de un gesto que no llama a la tolerancia ni al respeto a todas las culturas y religiones sino más bien todo lo contrario.