Los jóvenes de Balears necesitan ahorrar durante décadas para poder afrontar la entrada de una vivienda, de ahí que muchos intenten obtener una casa mediante alquiler. Sin embargo, esta fórmula también se ha disparado y el plan que puso en marcha el Govern, que contemplaba ayudas para los pisos de menos de 900 euros al mes, se ha quedado obsoleto precisamente porque los precios están por las nubes. De hecho, con un simple vistazo a uno de los buscadores inmobiliarios más populares, en Palma solo hay ofertada media docena de pisos por menos de esa cantidad. Algo del todo impensable hace relativamente poco. De hecho, por 900 euros mensuales se ofrecen numerosas habitaciones en Palma y otros municipios de la Isla. No cabe duda de que el drama habitacional es el principal problema que afrontan los jóvenes, pero no solo ellos. Las familias más vulnerables y muchos inmigrantes se recursos acaban confinados en infraviviendas porque no pueden costearse un techo digno, lo que conlleva numerosos peligros para ellos, ya que se trata de espacios insalubres que no reúnen las condiciones mínimas de seguridad.
Más implicación.
Es cierto que las administraciones públicas y por supuesto el Govern se han tomado muy en serio esta problemática, pero las propuestas no son suficientes y el caso de las ayudas al alquiler ha puesto de manifiesto que el incremento de los precios de los alquileres va por delante de las iniciativas políticas. Así pues, hace falta cintura para reaccionar.
¿Una burbuja?
En Balears, el precio medio de una vivienda de unos 90 metros cuadrados supera los 450.000 euros, lo que sin duda está al alcance de muy pocos. Con los alquileres está ocurriendo lo mismo: hay muy poca oferta y mucha demanda, así que muchos propietarios inflan los precios. Desde algunos sectores se alerta de que estamos ante una burbuja inmobiliaria.