La reinterpretación de la doctrina Monroe, conocida ahora como ‘Donroe’ (Don, de Donald Trump), ha convertido en un hervidero el escenario geopolítico internacional. Aquel discurso del presidente estadounidense James Monroe –pronunciado en 1823– en el que se oponía al colonialismo europeo en el hemisferio occidental, ha mutado en un nuevo manual de imperialismo que concede a Estados Unidos poderes ilimitados para hacer y tomar lo que le venga en gana.
Groenlandia, el nuevo objetivo
Tras derrocar al dictador Nicolás Maduro y anunciar la apropiación de todo el petróleo de Venezuela, Trump ha vuelto a poner sobre el tablero el asunto de Groenlandia. La histórica colonia danesa, que geográficamente pertenece al continente americano, se ha convertido durante las últimas horas en la nueva obsesión del presidente estadounidense, que simplemente pretende anexionarla. Su mensaje ha puesto en alerta a Europa, entre otras cosas, porque Dinamarca es un miembro de la UE y también de la OTAN. Los líderes del Viejo Continente han condenando las amenazas de Trump, que consideran una violación del derecho internacional y una falta de respeto a la soberanía de Groenlandia, la isla más grande del mundo y que posee una gran riqueza mineral, incluidas tierras raras.
El nuevo orden mundial
Ha sido Francia, a través de Jean-Noël Barrot, su ministro de Exteriores, quien ha anunciado que Europa tomará represalias contra Estados Unidos si la Casa Blanca no desiste de sus planes, pero eso está por ver. Quien quizás ha descrito con mayor nitidez el nuevo orden mundial que se está tejiendo es Stephen Miller, uno de los principales asesores de Donald Trump. «Nadie se va a enfrentarse militarmente a Estados Unidos por el futuro de Groenlandia... Vivimos en un mundo que se rige por la fuerza, que se rige por el poder», ha advertido. Estas son las nuevas normas. No hay más.