La polémica regularización extraordinaria de migrantes que ha pacto el Gobierno con Podemos, que implica la regularización de medio millón de inmigrantes, cuenta con un amplio respaldo en los sectores empresariales de Baleares, que ven una oportunidad para completar plantillas muy mermadas en la construcción, la hostelería, el transporte o el campo. No es ningún secreto que en las Islas falta mano de obra cualificada. De hecho, ha sido una de las principales quejas del sector, y con la regularización masiva de trabajadores extranjeros podría compensarse ese déficit que lastra a muchas empresas y amenaza incluso la subsistencia de otras. No hay que olvidar que la mano de obra extranjera en Baleares crece el triple que la estatal y que con la reforma migratoria proyectada por el presidente Pedro Sánchez aflorarán muchos empleos en negro. El proyecto del Ejecutivo nacional estima que cada migrante regularizado puede aportar un beneficio fiscal neto al Estado considerable, a través de impuestos y cotizaciones. La medida, por otra parte, ayudaría a combatir el envejecimiento de la población, una realidad que afecta a muchas empresas y corporaciones. Y, por último, al otorgar permisos de trabajo se reduce la explotación laboral y se formalizan empleos que ya existen pero no tributan. En paralelo al aumento de mano de obra que hasta ahora está en negro existe el debate de la integración y de si, en el caso de Baleares, las Islas tienen capacidad para seguir asumiendo incrementos de población. En el conjunto de las Islas, según estimaciones de la Delegación del Gobierno en Baleares, inicialmente se regularizaría la situación de 10.800 personas.
La integración.
En medio del polémico ‘decretazo’ regulatorio de Pedro Sánchez existe el debate de la integración real de los inmigrantes, pues por todos es bien sabido que no todas las comunidades se integran igual en la sociedad. En este sentido se pronunció Antoni Costa, portavoz del Govern, quien destacó que quien obtenga la residencia legal en España debe integrarse. Costa habló en concreto de la necesidad de respetar costumbres, leyes y valores como la igualdad entre hombres y mujeres y la diversidad sexual: «Aquí los ciudadanos somos libres e iguales, hombres iguales que mujeres. Pueden amar a quien quieran», afirmó tajante, al tiempo que destacó la necesidad de proteger la identidad propia y respetar la lengua propia.
Capacidad limitada.
La regularización masiva ya ha provocado colas en los consulados pidiendo información. Las Baleares son un territorio limitado con ya de por sí una gran presión migratoria, que se verá aumentada por la medida de Sánchez. Y es que por mucho que se intente negar el ‘efecto llamada’ irá a más, pues no hay que olvidar que ya existe sin esta regularización exprés.