La anunciada inversión de 230 millones de euros por parte de Aena para ampliar y modernizar el aeropuerto de Ibiza abre un debate tan necesario como inevitable sobre el futuro de la isla y el modelo turístico que se pretende consolidar en los próximos años. Nadie discute que una infraestructura crítica como un aeropuerto debe mantenerse actualizada, segura y adaptada a las necesidades operativas de un destino internacional de primer nivel. Ibiza no puede permitirse instalaciones obsoletas, saturadas o alejadas de los estándares de calidad que exigen residentes y visitantes. La modernización de espacios, la mejora de servicios o la optimización de la operativa aeroportuaria son actuaciones lógicas y necesarias. El aeropuerto es la principal puerta de entrada a la isla y una pieza estratégica para la economía pitiusa. Pero precisamente por esa relevancia, cualquier ampliación debe abordarse desde el consenso institucional y el respeto al modelo territorial y turístico que defienden las administraciones locales.
Turismo sostenible.
Ibiza lleva años reclamando una transición hacia un turismo más sostenible, basado en la calidad y no en el crecimiento ilimitado de visitantes. La isla ya soporta durante los meses de verano una presión evidente sobre las carreteras, la vivienda, los recursos hídricos y los servicios públicos. Incrementar la capacidad aeroportuaria sin un análisis profundo de las consecuencias puede interpretarse como un paso más hacia un modelo de masificación que una parte mayoritaria de la sociedad ibicenca cuestiona abiertamente.
Interés general.
Además, conviene recordar que el aeropuerto de Ibiza es una infraestructura altamente rentable para Aena. La isla genera millones de euros cada temporada y se ha convertido en una de las principales máquinas de ingresos del gestor aeroportuario. Por ello, la ciudadanía tiene derecho a exigir que las inversiones no respondan únicamente a criterios de rentabilidad económica o aumento de tráfico, sino también al interés general de Ibiza y de sus residentes. Modernizar, sí. Mejorar servicios, también. Pero escuchar a las instituciones locales y respetar el equilibrio territorial de la isla debe ser una condición irrenunciable.