Aena ha puesto en marcha una nueva ampliación del aeropuerto de Ibiza, un proyecto que transformará de forma integral las instalaciones aeroportuarias durante la próxima década y que prevé una inversión global cercana a los 230 millones de euros.
Los documentos técnicos recientemente licitados y las memorias internas del expediente revelan por primera vez las dimensiones concretas de la actuación, que forma parte del futuro DORA (Documento de Regulación Aeroportuaria) III (2027-2031) de Aena y cuyo horizonte de finalización se sitúa en torno a 2034.
Actualmente, el aeropuerto ibicenco supera los 9 millones de pasajeros anuales y dispone de una terminal de más de 70.000 m2. Aena considera que estas instalaciones han quedado limitadas para absorber el crecimiento previsto del tráfico aéreo y plantea una profunda reorganización tanto del lado tierra como del lado aire (hacia las pistas) del aeropuerto.
Uno de los elementos centrales del proyecto será la construcción de un nuevo dique de embarque en el extremo noreste de la terminal, junto a la torre de control. El nuevo edificio tendrá unas dimensiones aproximadas de 170 metros de largo por 24 de ancho y estará distribuido en dos plantas destinadas principalmente a vuelos no Schengen.
Mejoras previstas
La ampliación permitirá prácticamente duplicar la capacidad actual de embarque del aeropuerto. Según los pliegos técnicos, el aeropuerto pasará de las 17 puertas actuales a un total de 32 puertas de embarque, es decir, 15 nuevas posiciones operativas. De ellas, cuatro dispondrán de pasarela telescópica, otras cuatro serán puertas remotas conectadas mediante prepasarelas y varias permitirán embarque a pie desde planta baja.
La actuación también incluye una ampliación de gran magnitud en la zona de facturación. Aena prevé incorporar 16 nuevos mostradores adicionales, alcanzando hasta 68 puestos de facturación, además de tres puntos específicos para equipajes especiales. La fachada principal del edificio terminal se desplazará hasta 60 metros hacia el suroeste para dar cabida a los nuevos espacios.
El control de seguridad será completamente rediseñado y ampliado. El nuevo filtro dispondrá de 17 líneas de control, muy por encima de la capacidad actual, con el objetivo de absorber el fuerte incremento de pasajeros registrado durante los meses de verano.
En la zona de recogida de equipajes, el proyecto contempla diez cintas de equipajes y dos adicionales para equipajes especiales, además de nueve hipódromos Schengen y nuevas áreas diferenciadas para vuelos internacionales.
La ampliación también reforzará el perfil comercial y premium del aeropuerto. Los documentos prevén una nueva gran sala VIP de aproximadamente 2.000 m2 ubicada sobre la cubierta del terminal, acompañada por una terraza exterior de otros 420 m2. Aena proyecta además una nueva Sala Premium adicional y una ampliación significativa de las zonas comerciales y de restauración.
La reforma afectará igualmente a la urbanización exterior y a parte de las infraestructuras anexas. El proyecto contempla la demolición de varios edificios de handling situados junto a la torre de control, el desvío parcial del Camí des Còdols y el soterramiento de parte del torrente de sa Font.
El contrato actualmente licitado corresponde únicamente a la fase técnica previa y cuenta con un presupuesto de 10,06 millones de euros destinados a ingeniería, redacción de proyectos y asistencia técnica durante las futuras obras. La fase de diseño tendrá una duración de hasta cinco años, mientras que la ejecución posterior de las obras se extenderá previsiblemente hasta 2034.
Aena insiste en que toda la ampliación deberá realizarse manteniendo operativo el aeropuerto durante las obras, lo que obligará a ejecutar las actuaciones por fases para minimizar el impacto sobre el tráfico aéreo y la actividad turística de la isla.
La compañía pública defiende además que el nuevo aeropuerto estará diseñado bajo criterios de sostenibilidad, eficiencia energética y digitalización avanzada mediante sistemas BIM, alineados con los objetivos climáticos y tecnológicos de la red aeroportuaria española.
Rechazo frontal del GEN-GOB
La ampliación proyectada ya ha provocado una fuerte reacción del GEN-GOB, que ha pedido públicamente a las instituciones y partidos políticos de Baleares que se opongan al proyecto.
El colectivo ecologista considera que la actuación «representará la multiplicación de todos los problemas de masificación que ya sufre la isla» y sostiene que la ampliación «no obedece de ninguna manera al interés general ni está al servicio de las necesidades de los residentes».
En un comunicado, el GEN-GOB califica de «absolutamente demencial» el proyecto de Aena y asegura que el aeropuerto de Ibiza «ya es un monstruo sobredimensionado para una isla de nuestras dimensiones, que no admite ni un metro más de crecimiento».
La organización alerta de que Ibiza atraviesa ya graves problemas de falta de agua, acceso a la vivienda, saturación territorial, colapso de servicios públicos, y presión turística creciente, por lo que considera que ampliar la terminal y construir nuevos edificios y servicios «redundará en un aumento insostenible del tráfico aéreo».
«El proyecto es un auténtico atentado para la isla y solo obedece a las ansias económicas de una empresa como Aena, pero no a las necesidades de Ibiza», denuncia el colectivo ecologista.
El GEN-GOB también critica lo que considera una contradicción entre los discursos institucionales sobre sostenibilidad y la apuesta simultánea por incrementar la capacidad aeroportuaria. «Representa un ejercicio total de cinismo que mientras las instituciones hablan de contención turística se prepare una macroampliación aeroportuaria para favorecer todavía más aumentos en los saturados meses de verano», señala la entidad.
El colectivo advierte además del impacto ambiental sobre el entorno del Parque Natural de ses Salines y critica especialmente que parte de la ampliación pueda destinarse a atender jets privados, «un segmento de alto impacto climático y totalmente prescindible para la industria turística local».
Finalmente, la organización reclama a las instituciones ibicencas y baleares que emitan informes desfavorables y actúen para frenar el proyecto. «Son los derechos y el bienestar de los ibicencos los que deben defender, no los intereses económicos de Madrid», concluye el comunicado.
Hipocresía y discursitos, es el.que se queja en verano del estado de la isla , del tráfico, de la falta de profesionales y no se moviliza contra las actuaciones de los cuatro mangantes y sus politicastros que mangonean en Ibiza..... Ibiza se hunde