La situación de una familia propietaria de una vivienda en Platja d’en Bossa es desesperada. El pasado verano, la pareja se animó a alquilar su piso durante seis meses para ganar algo de dinero y así, se fue junto a su hijo menor a un alojamiento temporal prestado por unos conocidos.
Sin embargo, los problemas comenzaron de inmediato. Conocieron a su inquilino a través de unos amigos. Todo apuntaba a que era un hombre solvente que, nada más acabar la temporada, se iba a marchar de la isla.
Con algo de retraso, este inquilino realizó un primer pago y se instaló en la vivienda. Rápidamente, los impagos y las dificultades para cobrar el alquiler se convirtieron en la tónica habitual de este individuo.
«Nos dijo que no se iba a ir nunca y que se iba a quedar en nuestra casa. También nos aseguró que no nos iba a pagar más. Nos ingresó algo poco a poco, pero al final dejó de pagar», explicó el propietario.
El dueño de la vivienda ha llegado a abonar hasta 400 euros de electricidad en un solo mes, así como elevadas facturas de agua. «Nos comentó que dejaba encendido todo el día el aire acondicionado», lamentó.
En total, este inquilino puede deber a los propietarios de la vivienda unos 15.000 euros, entre las mensualidades del alquiler y los suministros.
Para más inri, el problemático vecino vive ahora en el piso con sus hijas, consciente seguramente de que con menores en la casa es mucho más complicado desahuciarle por los impagos. «Me dijo que con niños nunca le iba a poder echar», insistió el dueño de la casa.
Otro episodio llamativo es la denuncia que el inquilino interpuso contra el propietario cuando éste acudió al piso para reclamar el alquiler. «Me denunció ante la Policía asegurando que le agredí y nunca le toqué. Él sí sacó un cuchillo y me provocó un corte diciendo que me iba a matar. Tengo un parte médico e interpuse una denuncia penal contra este hombre», explicó.
La familia ha descubierto después que esta persona había estafado ya en la isla a otros propietarios. «Sólo queremos recuperar nuestra vivienda. Estamos pagando la hipoteca y no podemos pagar otro alquiler. Con esta situación, nos ha arruinado la vida y estamos perjudicando a nuestros amigos que nos dejaron un lugar para pasar los seis meses y ahora no nos podemos ir. No puedo dormir y estoy con psicólogos. Es una situación fatal», lamentó el propietario.
La familia criticó la falta de respuestas del Gobierno ante estas situaciones. En principio, sólo les queda esperar a que salga el juicio y poder recuperar su piso. «Es un ladrón y un estafador. Estuvo llamándonos durante meses para que le alquiláramos a él la casa y todo era porque sabía desde el principio que no nos iba a pagar», reiteró.
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Pero esta familia no es la única que ha tenido muy malas experiencias a la hora de arrendar su vivienda. Otro lector de Periódico de Ibiza y Formentera relató a este rotativo su pesadilla con un inquilino.
Hace cinco años, esta persona se animó a alquilar su piso después de que una conocida le recomendara a un hombre que, además, demostró de inmediato su solvencia económica.
Anteriormente, la familia propietaria de la vivienda había tenido ese mismo piso arrendado y nunca había tenido problemas con el alquiler.
Circunstancias de la vida animaron a los propietarios a querer vender el piso, más teniendo en cuenta que el contrato con su inquilino acababa justo el pasado mes de abril. «Se le notificó correctamente y yo pensé que iba a poder recuperar mi piso. Al final, es posible que esto acabe en un desahucio que se alargue en el tiempo», comentó la persona afectada.
Incluso, la propiedad propuso a este inquilino adquirir la vivienda y le llegó a buscar dos casas para alquilar tratando de minimizar así las molestias que el fin del contrato y la venta del piso pudieran causarle. «Me había estado diciendo que se iba a marchar de la isla. Dos meses antes de que acabara el contrato, y asesorado por un abogado, se destapó la verdad y me dijo que no se iba. Como tiene un hijo menor, sabe que será más complicado echarlo. Además, ni siquiera se interesó por las otras casas para alquilar que le había encontrado», explicó también.
La propiedad lamentó que haya personas «tan deshonestas» que causan graves problemas a familias que alquilan sus viviendas.
El hombre, aunque ha seguido pagando las mensualidades del alquiler, no está abonando ahora los suministros de luz y agua. «Había perdido mi empleo y el piso era mi fuente de ingresos. Viendo el panorama, tengo claro que no voy a alquilar nunca más y no me extraña que cada vez haya más propietarios que deciden no alquilar por miedo a inquilinos deshonestos y morosos», insistió.
Esta persona también señaló que, en este caso, no hay posibilidad de llegar a un acuerdo con la otra parte y destacó que la ley protege a los inquilinos y no a los propietarios que, además, son vistos muchas veces como «especuladores sin escrúpulos» cuando no es así. Además, consideró que muchas de estas situaciones podrían evitarse si funcionara con agilidad el registro de morosos donde los propietarios pueden consultar antes de alquilar sus viviendas.
Mi opiniónMe decía la propietaria, que la inquilina pagaba 50€ otras veces 70 y así como al final pagaba aunque fuera simbólico pagaba y no la podían sacar por eso.