La estructura inacabada de Punta Xinxó está inquietando cada vez más a comerciantes y vecinos de Cala de Bou. Un esqueleto de hormigón frente al mar, visible para residentes y turistas, que resume en una sola imagen la incapacidad de las administraciones al tratarse de una edificación y un solar privado, la irresponsabilidad de la propiedad y el drama social de la dificultad de acceso a la vivienda asequible. Los vecinos llevan años denunciando suciedad, vandalismo, sensación de inseguridad y abandono institucional. Los comerciantes alertan de que la situación perjudica gravemente a una zona turística que intenta regenerarse. La Asociación Británica de Sant Antoni y Cala de Bou habla ya abiertamente de un barrio «peligroso» y de un problema que puede acabar en una tragedia, como ya ocurrió hace años en el conocido como ‘edificio okupa de es Viver’ en el que murió una mujer en un incendio.
El origen
La promotora del edificio Cala Xinxó S.L del grupo Acintur Mediterráneo, abandonó las obras en 2010 aludiendo razones económicas. Desde entonces, no se ha preocupado en ningún momento del estado de conservación del solar y del edificio. En mayo del año pasado, el Ayuntamiento de Sant Josep caducó la licencia de obras, decisión con la que la propiedad no pierde el derecho de edificación en la zona, pero sí que debe someterse a la normativa urbanística actual que es más restrictiva que la de 2006 cuando solicitaron el permiso para empezar los trabajos. La promotora no está conforme con esta decisión municipal, razón por la que recurrió la caducidad de licencia. Mientras tanto, el esqueleto de hormigón se ha ido llenando de personas sin hogar y trabajadores que no tienen dónde ir. Actualmente se calcula que habrá un centenar de moradores.
Soluciones
El edificio de Punta Xinxó se encuentra en un limbo jurídico que no tiene visos, por el momento, de tener una solución fácil y rápida. Ahora, algunos vecinos de la zona proponen que las administraciones adquieran el solar y el edificio, una solución que quizá podría poner fin al despropósito en el que se ha convertido este «monumento más duro a la precariedad en Ibiza», tal y como definen la estructura algunos de los residentes en esa zona de Cala de Bou. Ibiza no puede permitirse normalizar escenas como el asentamiento que se ha levantado en una construcción inacabada de hace casi 20 años.