Este lunes 1 de junio arranca la segunda temporada de limitación de entrada y circulación de vehículos en Ibiza cuyo cupo establecido máximo es de 17.668 autorizaciones diarias frente a las 20.618 del año pasado, lo que representa una reducción de casi 3.000 vehículos. De estos, se han autorizado 14.000 coches de alquiler frente a los 16.000 permitidos la temporada pasada en Ibiza. Las caravanas, además, deberán contar con reserva en alguno de los tres cámpings autorizados y oficiales en Ibiza si no quieren ser multadas. La limitación de entrada de vehículos se extenderá hasta el 30 de septiembre.
Las críticas.
Un año más, patronales del sector de las navieras y del alquiler de coches se han manifestado en contra de esta limitación de entrada de coches, alegando entre otros detalles la inseguridad jurídica de la norma. En este sentido, critican que a escasos dos días de entrada en vigor de la norma los cupos de rent a car aún sean provisionales. La patronal de rent a car Baleval, que representa a las grandes corporaciones de alquiler de coches internacionales y nacionales, ha criticado precisamente que aún no estén fijados los cupos definitivos y no descarta presentar un recurso contencioso-administrativo contra el Consell d’Eivissa. La reclamación merece atención, pues las empresas necesitan seguridad jurídica, previsión y una gestión administrativa ágil para poder operar con normalidad. Pero una vez dicho esto conviene no confundir el debate administrativo con el debate de fondo. Y es que la limitación de vehículos sigue siendo una medida acertada, valiente y absolutamente necesaria para Ibiza. .
El futuro.
La limitación de entrada de vehículos a Ibiza se implantó con éxito el año pasado. Este año, la norma es aún más restrictiva para conseguir precisamente el equilibrio entre el turista y el residente. No hay que olvidar que durante años Ibiza ha vivido atrapada en una contradicción permanente: promocionarse internacionalmente como un destino exclusivo, sostenible y natural mientras sus carreteras quedaban completamente desbordadas en plena temporada alta. La imagen de kilómetros de retenciones, aparcamientos imposibles y saturación constante no beneficia absolutamente a nadie, ni a turistas ni a residentes. Precisamente por eso, limitar la entrada de vehículos debe entenderse como una política de protección colectiva. Y la pregunta que hay que hacerse es: ¿cuántos coches introducían las empresas de rent a car antes de la regulación si no están de acuerdo con los cupos de 14.000 de este año y 16.000 que hubo el año pasado? ¿Acaso les parecen pocos?