La Policía Local de Sant Antoni y la Guardia Civil desmantelaron este miércoles una macrofiesta ilegal en una villa de Ibiza en la que había un millar de asistentes. La fiesta dio comienzo el martes por la tarde y la intención de los promotores era que el evento durara 22 horas seguidas. La magnitud de esta fiesta era tal que los organizadores habían dispuesto todo un servicio de furgonetas negras lanzaderas para llevar a los asistentes desde el parking habilitado hasta la villa, así como servicio de comida y bebida durante el evento, un cartel con DJ de renombre internacional, varios escenarios dispuestos a lo largo de las 12 hectáreas de la finca, servicio de seguridad, habían contratado ambulancias y hasta habían instalado un tiovivo. Todos estos detalles revelan una profesionalización del negocio de las fiestas en villas. La actuación policial se llevó a cabo tras tener conocimiento de la posible celebración de este evento a través de su publicidad en redes sociales y como consecuencia de diversas quejas vecinales relacionadas con el ruido y por el estacionamiento masivo de vehículos en zonas rústicas próximas al enclave.
La advertencia.
La patronal Ocio de Ibiza, que engloba a los principales locales de ocio de la mayor de las Pitiusas, señaló este jueves que ya habían alertado sobre la celebración de este evento, así como de otros, y afirmó que tras la organización del mismo hay «mafias que se las saben todas» y acaban organizando macroeventos que incluyen zonas VIP y cuentan con DJ de primer nivel. Afirman que están preocupados porque no sólo se juega con «la imagen de que eso es la Ibiza real y con la imagen del ocio; se juega con la imagen de la isla». Reclaman, además, que vuelva el servicio de inspectores del Consell que se infiltraban en fiestas clandestinas en villas. Por su parte, desde el Consell afirmaron que desde hace dos años no se cuenta con este servicio de apoyo y que, modificada la Ley de Actividades, los ayuntamientos y la Guardia Civil disponen de las herramientas legales suficientes para poder luchar contra esta lacra.
La sanción.
Organizadores y propiedad de la villa se enfrentan a multas que podrían ascender a los 300.000 euros en base a la Ley 7/2013, de 26 de noviembre, de régimen jurídico de instalación, acceso y ejercicio de actividades en las Baleares. Además, se está valorando la posible comisión de otras infracciones derivadas de la celebración del evento en suelo rústico, según explicaron desde el Ayuntamiento de Sant Antoni. Instituciones de Ibiza deben coordinarse y emplearse a fondo para contener y desmantelar estas fiestas ilegales en villas, que contribuyen a desprestigiar la imagen de Ibiza como destino turístico.