Las imágenes del desenlace de la manifestación del domingo en Palma han abierto una polémica que va mucho más allá del debate sobre el modelo turístico. Lo sucedido en los accesos al parque Ses Voltes, justo al final de la manifestación que se celebró este domingo, ha desembocado en un cruce de acusaciones entre la Delegación del Gobierno, la Policía Nacional, los organizadores de la protesta y los partidos políticos que exige una explicación rigurosa, serena y transparente. La manifestación transcurrió de forma mayoritariamente pacífica y congregó a miles de personas que ejercían un derecho fundamental. Sin embargo, el episodio final ha dejado heridos entre manifestantes, agentes e incluso un reportero gráfico, además de un detenido. A partir de ahí, las versiones divergen de forma sustancial. Mientras los convocantes denuncian una actuación policial desproporcionada y sostienen que el cierre del mencionado parque precipitó unos incidentes evitables, la Policía Nacional asegura que un grupo organizado y violento provocó los altercados atacando tanto a los agentes como a terceros, obligando a intervenir, tal y como se puede ver en algunas de las imágenes que han trascendido del suceso.
Malestar policial.
En este contexto, las declaraciones del delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez, tampoco han contribuido a rebajar la tensión sino más bien todo lo contrario. Su decisión de cuestionar públicamente parte de la actuación policial antes de disponer de todos los informes ha provocado un profundo malestar entre los sindicatos de la Policía Nacional, al tiempo que no ha evitado las críticas de quienes le consideran responsable político de lo sucedido. Al mismo tiempo, se suman las explicaciones que el PSIB ha exigido por las cargas policiales. En otras palabras, socialistas de Baleares están exigiendo explicaciones a su propio partido en Madrid en un ejemplo más del sinsentido y falta de rumbo del PSOE.
Transparencia.
La sociedad balear merece conocer con exactitud qué ocurrió, si la planificación del dispositivo fue la adecuada, si la limitación de aforo estaba correctamente prevista y comunicada y si el uso de la fuerza respondió estrictamente a las circunstancias que se produjeron. Al mismo tiempo, es de vital importancia dilucidar si había infiltrados que solo querían ‘reventar’ desde dentro la manifestación para buscar el choque policial, algo que, por desgracia, suele ocurrir en protestas.